Su nombre se lo puso mi abuelo Javier, aunque la querían inscribir como Margot porque decían que Margarita era un diminutivo y no podía llamarse así. Finalmente salió del hospital en febrero de 1957 con su nombre de flor. Y su aroma llegó a mi vida con 18 años, cuando le tocó entonces defender mi nombre: ¿Ningún Seriocha? Y acabé con uno más sencillo y agradecido: Joel.

Desde que abrieron mis ojos la he visto delgada, alegre, organizada y con una sonrisa contagiosa y constante, que por suerte heredé con los mismos hoyitos en los dos cachetes. El pelo largo y negro solo lo conocí por fotos, pues siempre la he disfrutado con un cabello corto que ha marcado, quizás inconscientemente, la elección de casi todas las novias de la adolescencia y juventud.
Desde niño le dije «mami». Y 50 años más tarde sigo diciéndole igual: «mami». Gracias a ella me tapo para dormir y me acurruco hacia el lado izquierdo de la cama. De ella heredé la preferencia por la leche bien caliente en el desayuno, ese que nunca dejó de prepararme en primaria y secundaria. Haber sido hijo único por 13 años fue un tesoro del que bebí sin malacrianzas ni pedanterías.
Sin embargo, hay muchas más influencias de «mami» que hoy cuento por vez primera. La adicción al perfume (recuerdo verla terminar de fregar y bañarse en colonia); la fijación primaria que hago en el cuidado de los pies de una mujer (todos los domingos se arreglaba ella misma sus manos y pies con colores suaves); y la pasión por el baile y la música romántica (aprendí casino bailando con ella y el brasileño Roberto Carlos continúa siempre en mi lista de favoritos).
«Mami» era la campeona forrando los libros el primer día de clases, casi todos con las carátulas de la revista Bohemia o afiches. ¿Cómo olvidar los panquecitos deliciosos con que llegaba cada tarde como premio a mi buena jornada en la escuela y las tareas ya cumplidas? Todavía recuerdo su defensa para ver la pelota en el único televisor Krim-218 que teníamos en casa. Ella no sabía ni le gustaba el deporte, pero siempre preguntaba lo mismo: ¿Va a jugar Victor Mesa? Y yo le decía siempre que sí, con tal de ganarle a la novela por el otro canal.
Las primeras lecciones de nadar fueron suyas, cuando íbamos los sábados a La Concha en una guagua 132, en la cual siempre me dormía en sus muslos al regreso. El primer libro de García Márquez que tuve en mis manos fue El amor en los tiempos del cólera, pues ella lo leía cada noche antes de dormir y yo se lo desmarcaba por el día intentando descifrar la historia. Haber conocido varios lugares históricos de La Habana Vieja y celebrar cada día de mi cumpleaños en un restaurante diferente de la capital son pasajes que puedo invocar con cariño y precisión.
Pero de todo lo anterior, la mejor virtud de mi «mami» fue hacerme independiente, respetuoso ante la sociedad y agradecido de quien me ayudara. El divorcio con mi padre nunca frenó las relaciones con esa parte de mi familia. Todo lo contrario. Mis hermanos la querían igual de grande y sí le decían por su nombre: «Margarita, que linda eres…»
Jamás la he visto triste. Sus nervios le traicionan cuando habla más rápido que su pensamiento. No es buena en los idiomas y hasta en eso me parezco a ella. He sido en su voz: «mi niño»,» joelito», «joel» y ahora de grande «papo». Y nunca ha faltado en los momentos más felices de mi vida, pero también en los más duros. De ella bebo todos los días una pizca, aunque escribirlo seguramente ha sido más fácil para mi que el abrazo que ahora mismo quisiera volverte a dar.
«Mami», te quiero. Te amo. Un regalo más y por adelantado al Día de las Madres, cuando prometo volver a sonreír contigo y que te sientas orgullosa de quien soy. Gracias en buena parte a ti. Mi influencer favorita.
Acerca del autor
Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.

