A Boris Rabeiro y el resto de los miembros de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI) de Artemisa, les sobran razones para poner con su propia mano, aun cuando no sea una caligrafía perfecta, el apoyo a la Patria que le ha dado los mismos derechos que a todos, a pesar de su perdida absoluta de visión.
“Ando por las calles sin temor, mi bastón me guía y cientos de veces mucha gente me apoya desinteresadamente, incluso en los escenarios donde canto de manera profesional, manifiesta en artemiseño con más de 25 años en la ANCI…
“Trabajo a diario junto a otros compañeros en la Empresa de Industrias Locales. Nunca se han cerrado las puertas de ese taller, a pesar de las limitaciones con las materias primas, por esas tranquilidades, y por la solidaridad que nos caracteriza, aquí está mi firma por la Patria”, dijo.
Como él, otros miembros de la Asociación de Limitados Físicos Motores y de la de Sordos el territorio, plasmaron su deseo de mantener la paz, a la no injerencia norteamericana, y a saberse responsables de proteger la libertad legada.
La esquina de 33 y 44, en la ciudad cabecera de los artemiseños, donde radica el periódico provincial, y contiguo las sedes de las tres asociaciones, fue escenario de unidad y compromiso, a solo horas de celebrar el Primero de Mayo, porque la prensa también patentizó su apoyo.
Muy cerca del periódico, de Boris y de sus compañeros, en un contexto diferente, en la propia cuadra otra fila se apreciaba. Firmaban trabajadores del banco de créditos y servicios, muestra de que cada quien tiene su porqué para apoyar a la Patria, incluso, cuando sea invisible a los ojos.