Carlos Lechuga Hevia (1918-2009), periodista y diplomático cubano, quien fue el último embajador cubano ante la OEA y representó a la Mayor de las Antillas en la ONU durante la Crisis de Octubre, entre otros hitos de su extensa y destacada labor en las relaciones internacionales cubanas, escribió un ensayo sobre las relaciones de Estados Unidos y Cuba con detalles no suficientemente divulgados.
En ese texto, el Doctor Honoris Causa en Relaciones Internacionales y Premio Nacional de Periodismo José Martí recordó que en 1962 el presidente cubano Osvaldo Dorticós, al hacer uso de la palabra en la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró que su país estaba dispuesto a negociar por vías diplomáticas normales o por cualesquiera medios adecuados, las diferencias existentes entre Estados Unidos y Cuba. Y en aquellos días el Consejo de Ministros del gobierno de La Habana proclamó que Cuba habría podido indemnizar a los ciudadanos e intereses norteamericanos afectados por las leyes de la Revolución de no haber mediado las agresiones económicas ni haber estado Washington dispuesto a pactar en un plano de respeto a la voluntad, la dignidad y la soberanía del pueblo cubano.
Señaló que desde entonces en todos los años en las Naciones Unidas y en otros foros se ha repetido que el Gobierno de La Habana desea compensar a los propietarios de las seis mil empresas y ciudadanos estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas en los primeros años de la Revolución, y estaría dispuesta ahora a llegar a un arreglo que tomara en cuenta también las afectaciones económicas y humanas infringidas a nuestro país por el bloqueo.
Al referirse a las nacionalizaciones ocurridas en 1960, señaló que la Revolución, con un respaldo popular decisivo, recuperó los principales recursos del país y en ese proceso de rescate para beneficio de todas las clases sociales afectó intereses extranjeros. Subrayó que se indemnizó a todo el mundo menos a los norteamericanos, que eran los dominantes, porque Washington lo quiso, así como parte de su estrategia concebida para liquidar el proceso revolucionario.
Al respecto aportó un dato insuficientemente divulgado: Las nacionalizaciones de propiedades, precisó, se hicieron de acuerdo con la legislación cubana y la propia Corte Suprema de Estados Unidos en 1964, en el llamado caso Sabatini, falló que las expropiaciones en Cuba tenían el amparo legal de la Doctrina de Acto de Estado Soberano, el cual concede esas facultades a los estados dentro de su territorio
Pero pronto se urdió la trampa: como expresó Lechuga, los estrechos intereses políticos enemigos de Cuba movieron su influencia en los salones del Congreso e introdujeron una enmienda en el proyecto de Ley de Ayuda al Extranjero que anuló la decisión del Tribunal Supremo.
Comentó que la inmensa mayoría del pueblo norteamericano no se enteró de la trampa que se había ideado como no conoce ahora en todos sus detalles las ocultas maniobras para perpetuar el bloqueo económico.
Los odiado res, agregamos nosotros, no podían permitir que en el seno del imperio se reconociera un derecho de Cuba. La historia nefasta de las enmiendas a leyes para dañar a la nación caribeña se repitió esta vez para ponerla ante los ojos de la opinión pública de ese país y del mundo como si la Revolución les hubiera arrebatado sin más lo que era suyo.
Pero la historia no miente, ellos fueron los que la quisieron borrar para atizar su propaganda mentirosa y su agresividad contra la Patria de Martí.
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.

