El tiempo es bueno para los nacimientos

El tiempo es bueno para los nacimientos

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando...

 

Ilustración: Martirena

 

 

Cuando Julio Viera colgó el teléfono ya sabía lo que iba a suceder: una vez más tendría que posponer la visita a su hermana a punto de parir.

Miró el reloj. A esa hora no encontraría a un colega a quien encargarle la compañera boliviana que le enviaban de la Unión de Periodistas.

Primero sintió una áspera sensación de fastidio. Luego la molestia se fue aplacando y un poco de vergüenza le tiró del pecho. Contempló en la oficina las fotos de sus hermanos de otras tierras. La sonrisa que la soviética Ela le mandó en una carta. Las imágenes de Vitia, la checa, y su familia. Tito, el internacionalista alemán, cuando visitó el periódico. Milka, la búlgara, con sus hijos, y una dedicatoria: “A mi hermano cubano”.

El periodista sonrió, cogido en falta por su propio corazón.

Entonces, de la recepción llamaron anunciando la visita.

Rosemarie le pareció una boliviana de porte poco común para los de su tierra. Después supo por ella que entre los nacidos en la región de Santa Cruz son frecuentes las personas de cabello claro y ojos color de miel.

Conversaron largo. Pocos minutos de diálogo bastaron para que ambos se olvidaran del reloj. Ella le habló de los esfuerzos de su grupo por llevar el arte y la cultura a las zonas apartadas, a los campesinos olvidados, a los mineros, a las gentes más pobres de los barrios de ciudad. En especial le contó sobre las funciones de títeres que montaban para los niños, y de las publicaciones populares que venían preparando, con mucho sacrificio, sobre diversos temas de utilidad práctica.

Julio Viera le habló de las revistas cubanas para niños, de sus años iniciales que fueron también cosa de esfuerzo, poco después del triunfo. Y de ahí se fueron sus palabras a dibujar escuelas en el campo, palacios de pioneros, campamentos, centros de exploradores, grandes actos por el Día de los Niños, con Fidel hablando siempre al porvenir.

Ella dijo que Cuba es un sueño nacido, y él respondió que con Enero en Cuba el tiempo se hizo bueno para todos los nacimientos.

Ella entonces habló de su amor por el Che y por el pueblo cubano. Él le dijo que en el pecho de Cuba hay un lugar para Bolivia, la última tierra en que luchara el Guerrillero, y que Fidel ha enseñado que el amor al mundo es hermoso porque es deuda, y que por eso, no le ofrecía ayuda, sino le rogaba a su grupo que contara con sus colegas cubanos para lo que hiciera falta.

Ella lo sorprendió al decirle que le gustaría leer algo suyo, y él le regaló su libro de anécdotas con jóvenes de Europa. Ella le preguntó si no pensaba hacer algo igual con jóvenes de América Latina, y él que no, que no lo había pensado, y ella que qué lástima, y él que bueno, a lo mejor, a lo mejor un día se embullaba a escribir un libro así.

Y llegó la despedida.

El periodista quiso acompañarla. Y ella que no, que le apenaba tanta molestia. Y él le dijo que qué va, y le descubrió una frase en que Martí advirtió que nunca es tan bello un niño como cuando lleva del brazo a su hermana para que nadie se la ofenda. Y que no era cosa de que alguien la fuera a ofender, sino que es lindo hacer en la vida lo que Martí dijera que se debía hacer.

Ella reía, y en sus ojos había un colibrí.

Al rato, a las puertas de su hotel, Rosemarie apretó mucho la mano a Julio Viera, le besó la mejilla, y le dejó por siempre estas palabras:

— Gracias, hermano cubano.

 

 

* De su libro de crónicas El tiempo es bueno para los nacimientos, publicado en 1996 por la Editorial Estudiantil Fénix, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en coedición con la Editora Abril, de Cuba.

 

 

Compartir...

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirectores Editoriales: Alina Martínez Triay y Joel García León
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu