La actuación de los campeones nacionales de Matanzas en la segunda edición de la Liga de Campeones clasifica como uno de los desastres más estrepitosos del béisbol cubano en los últimos años. Y no se trata solo de las tres derrotas y el cuarto lugar entre cinco equipos, sino de la manera en que se jugó y se perdió.
La despedida de este sábado fue revés ante los Diablos Rojos de México, con marcador más de balonmano que de béisbol (36-13). Antes habíamos sido blanqueados por los Kane Country Cougars de Estados Unidos (9-0) y vencidos por Dantos de Managua (16-6). El único triunfo ocurrió el primer día, por la mínima, 9-8 ante CTBC Brothers de Taipéi de China.
¿Qué pasó? ¿Estaban en forma deportiva nuestros peloteros? ¿Eran tan superiores los rivales? ¿Tan malos nuestros lanzadores?