Como quien anda con los oídos puestos en sus afiliados, Eduardo Moreno Vázquez, secretario de la sección sindical, en la Unidad Empresarial Básica Flores Betancourt, de Piensos Occidente, marcó el rumbo del pleno artemiseño.
Al bloqueo estadounidense fueron sus primeras palabras, por ello, el cese de esa política hostil y el compromiso a no rendirnos, fue el primer acuerdo del pleno, a propuesta de Lisbeht Bermúdez Rodes, secretaria de la CTC provincial.
Mientras, la intervención de Moreno no quedaba ahí. “A pesar de la situación, mi colectivo no entiende la reducción del salario básico de unos 5 mil 800 pesos en diciembre, a 2 mil 500 a inicios de año.
“Producimos piensos y deben venderse en concordancia con los gastos. ¿Por qué entrar en pérdidas? Trabajamos con materias primas importadas, maíz, soja, medicamentos… pero no nos hemos detenido. Tenemos un autoconsumo, cuatro espejos de agua para criar peces, hacemos donaciones a la escuela, los vulnerables; cumplimos con el aporte anual a la Patria y las finanzas, aun así, hay descontentos con el cobro”, asegura.
¿Y la reunión de afiliados? En ocasiones es una más, muy subvalorada. Al director le toca, con sus estructuras, ejemplificar ingresos y gastos, y al sindicato exigirlo. ¿Por qué, si no se detiene la producción tienen pérdidas? ¿Qué sucede con las cuentas por cobrar?, reflexionó Sergio Rodríguez, funcionario del Comité Central del Partido, mientras, reconocía las dos misiones esenciales del sindicato: representar y movilizar al movimiento obrero.
En un escenario laboral adverso, con extrema limitación de materias primas, combustibles, energía eléctrica y trabajadores interruptos, las estructuras sindicales deben dar la cara a los problemas, crear soluciones, ponderar la inteligencia colectiva, lograr alianzas entre sindicatos y direcciones…, pero jamás cruzarse de brazos.
En los centros laborales hay una fuerza revolucionaria con vitalidad imprescindible para salir del bache. Debemos atemperarnos a los tiempos, pero con igual torrente sanguíneo, expresó Alexander Valdés Valdés, miembro del buró provincial del Partido.
Ana Teresa Mustelier Chachabal, afiliada al sindicato de Comercio, aludió a su experiencia, en una unidad básica con resultados, y la empresa la desintegró sin explicar nada. Faltó la fuerza del sindicato.
“Ahora nos reubicaron en otras. La mía hace tres meses estaba en pérdidas. Era una pizzería, pero ante la actual situación elaboramos de todo, con resultados en la demanda del pueblo, sin horarios ni días de la semana. Cuando se habla de gastronomía hay que contar con O’ Sole mío”, señala, quien es delegada al 22 Congreso de la CTC.
Artemisa llega a este pleno con más de 3 mil trabajadores interruptos y de ellos 190 sin garantía salarial. ¿Qué significan esos números, cualitativamente?
Así los preguntaba Santiago Badía González, miembro de la Comisión Organizadora del 22 Congreso. Nos corresponde exigir alternativas a los administrativos y nunca dar la espalda, como tampoco a los trabajadores no estatales aún sin afiliarse ni a las plazas vacantes en los sindicatos y los comités provincial y municipal de la CTC, convocó.