Contrario a su propósito de asfixiar y aislar a Cuba, el régimen de EE.UU. con su actual política agresiva ha conseguido multiplicar la solidaridad internacional hacia la isla caribeña, y la capacidad de resistencia y unidad de su pueblo.
Es cierto que el prolongado cerco económico, comercial y financiero de Washington, arreciado a principios de este año con un bloqueo energético, ha obligado a la mayor de las Antillas a enfrentarse a una grave crisis que daña a todos los sectores de la sociedad.
Pero esa conducta del gobierno del mandatario de Donald Trump ha intensificado a la vez, para su pesar, la solidaridad y el respaldo global al decano archipiélago del Caribe.
Ejemplos son numerosos, entre ellos la reciente visita de más de 600 amigos de los cinco continentes que llegaron a La Habana con ayuda humanitaria en los llamados Convoy y Flotilla Nuestra América procedentes de Europa y México, respectivamente.
Igual desde la nación azteca han arribado a Cuba varios barcos de su armada con donaciones del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, y de sus compatriotas.
La solidaridad con la isla se extiende por el mundo entero, desde donde llegan ayudas materiales, y al mismo tiempo se escenifican manifestaciones contra el bloqueo y las constantes embestidas de EE.UU.
Washington no aprende, y otra vez choca con la misma piedra, porque con su fracasada política de destruir la Revolución cubana lo que ha logrado siempre es hacerla más indestructible.
Olvidan además, con sus amenazas de posible intervención castrense, que el pueblo del archipiélago caribeño le propinó a EE.UU. su primera derrota en América Latina frente a la invasión mercenaria de Playa Girón (Bahía de Cochinos), en 1961, y mantuvo una posición de firmeza durante la llamada Crisis de Octubre o de los Misiles, en 1962.
Realmente tienen muy mala memoria. No recuerdan la victoria militar de Cuba contra los sudafricanos, que terminó con el fin del apartheid en ese país, la liberación total de Angola y la independencia de Namibia.
Tampoco recuerdan que la mayor de las Antillas ha estado yestá lista para enfrentar una eventual embestida imperialista.
Esa preparación para su defensa forma parte de la estrategia de la Guerra de Todo el Pueblo que creó el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, frente a las continuas amenazas de EE.UU.
Vale aconsejarle a Washington que Cuba es Cuba, y no se parece a nadie. Lo ha hecho ver en repetidas ocasiones desde el 1 de enero de 1959.