El jueves último tuvo lugar la clausura de la 36 edición de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, efectuada en el emblemático parque José Martí de esta ciudad; un evento cultural de gran arraigo en la región y significativo para las comunidades montañosas del territorio, el cual este año se desarrolló en dos etapas, poniendo de relieve el compromiso persistente con el arte teatral a pesar de las adversidades.

El período final de esta edición comenzó el pasado 24 de febrero, marcando un reinicio simbólico y lleno de motivación, seguido de una breve pausa que se impuso debido a la agudización de la difícil situación energética que atraviesa el país producto del bloqueo que limita severamente los recursos de la nación. Esta circunstancia obligó a detener temporalmente las actividades teatrales, que fueron retomadas con gran éxito y entusiasmo.
Durante la ceremonia de clausura, se entregaron múltiples reconocimientos individuales y colectivos que evidencian el aporte invaluable de diversas instituciones y profesionales al desarrollo exitoso del evento. Entre estos, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Guantánamo fue estimulada por su constante respaldo a los procesos creativos y organizativos que sostuvieron durante la Cruzada. Asimismo, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) del territorio fue galardonada por su activa participación, reflejo del compromiso juvenil con el arte y la cultura en la región.
Además, la Brigada José Martí mereció un diploma especial por su destacado desempeño durante el extenso recorrido teatral, demostrando una labor incansable en la promoción cultural. El Centro Provincial de Casas de Cultura también fue homenajeado por su valioso aporte al desarrollo de los talleres que complementan la experiencia formativa de la Cruzada, fortaleciendo la base educativa y artística de los espectadores y participantes.

El acto de clausura fue también momento propicio para rendir homenaje al personal técnico y de apoyo, cuya labor es fundamental para el funcionamiento óptimo de una iniciativa de esta envergadura. Entre ellos sobresalieron el brigadista Adolfo Díaz; los grupos Teatro Guiñol, Teatro La Barca y la compañía circense Carpandilla, quienes aportaron variedad y calidad a la programación. De igual manera, se distinguió la entrega del reportero del periódico Venceremos, Daniel Esquijarosa, por su cobertura periodística que permitió acercar la Cruzada a un público más amplio.
Otros reconocidos fueron María José Vizcaíno, miembro activo de la AHS; Ramón Paniagua, productor general de la Cruzada; Denis Reyes, operador de sonido; así como los choferes Reinaldo Quevedo y Yailenis Rivera, quienes garantizan la logística y el traslado eficiente a lo largo de cada ruta.
Una de las participaciones más significativas de esta edición fue la de la estudiante Lianni Martínez, quien gracias a un acuerdo establecido con la Escuela de Teatro de Títeres de Granma, pudo realizar su examen de graduación como actriz titiritera durante el desarrollo de la Cruzada. Este hecho significa no solo un logro personal, sino también un ejemplo para futuras generaciones de artistas que abrazan el arte escénico desde las comunidades rurales.

La jornada de clausura estuvo animada pese al desafiante clima lluvioso, con una presentación especial del Ballet Folclórico Babul, cuya actuación fue un símbolo vivo de que ni las inclemencias del tiempo pueden empañar el reconocimiento hacia quienes llevaron el arte a las montañas en esta edición dedicada, además, a los aniversarios 173 del natalicio de José Martí, el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y al 40 de la Asociación Hermanos Saíz.
En declaraciones a la colega Dianelis Díaz Bueno, de la Agencia Cubana de Noticias (ACN), Eldys Cuba, artista y programador general de la Cruzada, enfatizó el valor emocional y social de retomar este proyecto: “Los habitantes de esas comunidades nos esperaron, y cuando dejamos de ir, ellos también sufrieron nuestra ausencia”, palabras que expresan la profunda conexión entre los organizadores y el público de zonas apartadas, que ven en la Cruzada un espacio de encuentro, aprendizaje y disfrute cultural.
Eldys Cuba calificó como maravilloso el reencuentro con ese público, señalando que “nos reciben cada año con los brazos abiertos, no solo para ver teatro, sino para aprender, para instruirse y para regalarnos ese abrazo que reconoce nuestra labor.” Además, subrayó la trascendencia cultural del evento para muchas comunidades: “Para ellas, la Cruzada Teatral es el acontecimiento cultural más importante del año, por lo que debe seguir siendo un eslabón fundamental para el enriquecimiento espiritual de niños, jóvenes y adultos”.
Aunque las restricciones y dificultades energéticas de esta edición impidieron llegar a los parajes más alejados, la tropa teatral logró visitar 81 comunidades y ofrecer un total de 152 funciones, alcanzando una asistencia superior a los 20 mil espectadores. Esta cifra representa un logro notable en un contexto desafiante, y evidencia la resiliencia y el compromiso de los organizadores y artistas.
Eldys Cuba valoró positivamente estos resultados, recordando que la Cruzada detuvo sus actividades el 5 de febrero y se reinició el día 24, fecha que marca el inicio de la guerra por la independencia de Cuba. Para él, esta coincidencia simbólica refleja que “también nosotros reiniciamos una guerra contra la ignorancia y el desamor, en favor del arte y del desarrollo cultural de todas esas personas”, reafirmando el papel transformador del arte en la sociedad cubana.

La 36 edición de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa concluye así con importantes enseñanzas y resultados, reafirmando su compromiso con la promoción cultural en territorios con difícil acceso y situaciones complejas. Este evento no solo es una muestra de talento y diversidad artística, sino también un puente esencial para fortalecer la identidad, la educación y la convivencia comunitaria desde el arte.
Las autoridades culturales locales expresaron su compromiso con la continuidad y fortalecimiento de la Cruzada, agradeciendo el esfuerzo conjunto de todas las instituciones, colectivos y personas que hicieron posible este encuentro. El legado cultural que deja esta edición promete enriquecer futuros proyectos que consolidarán aún más el vínculo entre la comunidad y el arte teatral en Guantánamo y Baracoa.
De esta manera, la Cruzada Teatral sigue siendo un testimonio vibrante del poder del arte para transformar realidades y unir corazones en torno a valores fundamentales como la educación, la creatividad y la identidad nacional, especialmente en tiempos donde la resistencia cultural es un acto de amor y esperanza.

