Mientras la otrora potencia del norte recrudece su cerco, la provincia de Granma se aferra a una estrategia soberana para aliviar el sistema electroenergético nacional por lo que ha puesto en marcha una ofensiva para acelerar el montaje de paneles solares.

La urgencia de transmutar la matriz energética se ha convertido en una prioridad del país y en ese contexto, la cuna de la nacionalidad cubana no solo avanza en la ejecución de parques fotovoltaicos, sino que intensifica el ritmo de estos empeños para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.
La Unión Eléctrica, en su condición de entidad rectora, despliega una logística que permite la distribución de equipos hacia todos los municipios, garantizando que la energía limpia llegue a los puntos más necesarios.
De acuerdo con informaciones oficiales, la nación impulsa un masivo programa inversionista que incluye desde grandes instalaciones hasta módulos para hogares y centros vitales.
En el territorio suroriental este impulso se traduce en la materialización de proyectos que ya comienzan a rendir frutos en tanto la estrategia contempla el uso máximo de recursos autóctonos y de la fuerza de trabajo local para agilizar las obras, una decisión que cobra especial significado en estos momentos de carencias.
El contexto es complejo. Recientemente, el sistema eléctrico cubano sufrió un colapso total, atribuido a la falta de combustible derivada de la persecución financiera y naval de Washington.
Fue precisamente la integración de la provincia de Granma al Sistema Electroenergético Nacional la que permitió, bajo condiciones muy difíciles, restablecer el servicio en todo el archipiélago. Este hito evidencia el papel estratégico del territorio en la recuperación y la confianza depositada en los nuevos proyectos renovables.
No se trata únicamente de erigir parques de gran envergadura. La transformación incluye también la colocación de sistemas fotovoltaicos en viviendas y en instituciones priorizadas como escuelas y policlínicos.
Estos ensamblajes, muchos de ellos donados por naciones amigas, permiten garantizar servicios esenciales con independencia del Sistema Eléctrico Nacional, aprovechando la radiación solar, un recurso del que la geografía granmense goza en abundancia.
El viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva Fraga, ha subrayado la necesidad de «preservar y acelerar la transformación» del sistema electroenergético, liberándolo progresivamente del lastre de las importaciones de combustibles.
En este empeño, la contribución de cada provincia es vital, y el territorio que abraza la Sierra Maestra asume el desafío con la convicción de que cada kilovatio generado por el sol es un paso más hacia la soberanía energética y un golpe certero a las pretensiones de asfixia del imperio.
Mientras los técnicos y obreros del sector continúan su faena en cada rincón de esta geografía, Granma reafirma su vocación de vanguardia. No en vano, desde sus costas y montañas surgieron gestas libertarias que triunfaron; hoy, la gesta es pacífica pero igualmente decisiva: alumbrar el camino hacia un futuro con luz propia, a pesar de la oscuridad que intentan imponer desde fuera.


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