
A partir de la situación con el combustible y la energía hay muchas entidades presupuestadas y empresas que se han paralizado o reducido su personal. Aunque la legislación cubana protege a los trabajadores por un tiempo determinado, ¿qué más pudieran hacer directivos y empresarios para evitar interrupciones laborales masivas si la situación se mantiene en los niveles actuales?
Parte de los objetivos editoriales de ustedes también es qué papel tienen que desempeñar los sindicatos en este momento para apoyar todo eso que tú estás razonando en tu interrogante.
Una vez más volvemos, y es repetitivo, pero es nuestra realidad, a las afectaciones del bloqueo energético y su impacto en un ámbito de la vida de nuestro pueblo que es el ámbito productivo y el de la oferta de servicios.
Se ha reducido la actividad productiva. Sin energía ningún país puede producir en las magnitudes de la normalidad; se reducen también las posibilidades de servicios, y todo eso ha implicado hacer ajustes laborales. Hay cambios de labor, hay determinados niveles de interrupción en los trabajadores, hay reubicaciones laborales, y todo eso provoca afectaciones desde el punto de vista laboral y desde el punto de vista salarial a una masa importante de nuestros trabajadores, de nuestras familias.
Un principio que tenemos que compartir todos, desde la gestión del Gobierno, la actividad política del Partido, la actividad sindical y la actividad administrativa, es que buscamos ante todo defender la protección laboral y salarial de nuestros trabajadores. Y yo sigo insistiendo en que más que ir a la interrupción tratemos de adaptarnos y busquemos la reubicación laboral o el cambio de labor, porque hay mucho que hacer.
Por ejemplo, hay mucho trabajo que hacer en las comunidades y allí hay procesos que es necesario atender y que vayan a otro nivel de soluciones, teniendo esa masa de trabajadores hoy no tanto en el escenario laboral normal que son sus fábricas, sus entidades, sino más tiempo en las comunidades.
Con ellos podríamos organizar proyectos comunitarios o avanzar en los que ya existen; potenciar el sistema productivo local, sobre todo la producción de alimentos a nivel de las comunidades, la atención a los vulnerables, la recogida de desechos sólidos; proyectos creativos en función de la población con la cantidad de personal profesional que tiene preparación pedagógica, metodológica, por sus conocimientos, que pueda apoyar a los procesos educativos hoy centrados en la comunidad, en los centros municipales de la educación superior. Es mucho lo que podemos hacer.
Y es mejor que todos, aunque nos tengamos que reubicar y cambiar de labor, estemos aportando, no nos desmovilicemos, no estemos esperando que otros hagan lo que nosotros podemos.
Nuestra legislación laboral comprende un grupo de tratamientos especiales. Por ejemplo, en el caso de las unidades presupuestadas durante el primer mes, para quien ha quedado sin reubicación laboral se le paga el 100 % del salario y a partir de ese mes se le paga el 60 %. Eso lo asume el Presupuesto del Estado, y esa es una protección que se da y que la pueden utilizar todas las entidades presupuestadas.
Pero en el ámbito empresarial tenemos tres fuentes que pueden ayudar en esto que no siempre se utilizan, tal vez no sean de total dominio y, sin embargo, fueron fuentes que utilizamos en la COVID-19. Una de ellas son las reservas para contingencia que crean las empresas, que se pueden utilizar en estos casos; la otra fuente son las reservas no utilizadas, que son reservas que crean las entidades empresariales a partir de sus utilidades, y la tercera fuente son los fondos de compensación que existen en estas empresas.
Si articulamos lo que puede aportar el Presupuesto y también estas tres modalidades que tienen las empresas podemos lograr un justo y adecuado tratamiento laboral y salarial a los trabajadores en las condiciones en que están.
Con ese mismo sentido de que nuestros trabajadores están más tiempo en otros escenarios de labor que no son los tradicionales, el sindicato tiene que actualizarse en su función y estar más que en la fábrica, en esos espacios donde están reubicados sus trabajadores, atendiendo y defendiendo ese tratamiento laboral y salarial con voluntad de solución.
Insisto mucho en el ámbito comunitario. Si nosotros aprovechamos esa masa de trabajadores, que además son vecinos entre los cuales hay toda una empatía, podemos dar un salto importante en todo un grupo de actividades en medio de la situación tan complicada, y no tenemos a nadie parado, inmovilizado, sin estar dando un aporte a nuestra sociedad.
Esa participación, esa capacidad de adaptarnos da unidad, y en la unidad está la razón de todas nuestras victorias, de lo que podemos avanzar en nuestros empeños. Pero lleva un análisis exhaustivo, comprometido y responsable por los que dirigen las entidades presupuestadas, las empresas y también por el movimiento sindical.
Energía positiva
En la propia comparecencia, Díaz-Canel reconoció el esfuerzo de los trabajadores del sector eléctrico y ejemplificó con datos concretos sobre lo que se está haciendo en medio de un panorama muy duro, dado que hace tres meses no entra un barco de combustible al país





