La prensa también se sacude en tiempos de crisis económica. Y más que tiradas, frecuencia o formato, lo importante sigue siendo lo que la obligó a nacer: decir la información veraz e inmediata, interpretar hechos noticiosos, compartir historias de vida y contribuir a la formación de opinión sobre la sociedad que vivimos.

En el caso de nuestro país, esta semana es especial porque se celebra la fecha por excelencia, la que vio nacer al periódico Patria, que José Martí concibiera para diseñar el pensamiento, comentar el peligro real de Estados Unidos sobre Cuba y unir a los patriotas para la guerra por la independencia bajo la guía del Partido Revolucionario Cubano.
Cuánta semejanza entre 1892 y 2026. Y no por azar histórico, sino por la misma causa: respetar nuestra decisión soberana como nación. No fueron pocos los medios de comunicación del siglo XIX que se prestaron para construir y manipular lo que sucedía cuando los cubanos teníamos la guerra ganada contra España. No son pocos hoy los que informan sin mesura y amplifican a viva voz una posible intervención estadounidense en semanas a Cuba, bajo el guion de una sola fuente: Donald Trump.
El propio Martí lo escribió mejor y sintético: “la prensa es un vigía que lo desentierra todo”. Entonces nos toca decirlo una vez más. No somos un Estado fallido, hay innumerables y duros apagones, una carencia fuerte de alimentos, problemas de transporte, viviendas y de suministro de agua. Pero también hay un cerco, un bloqueo brutal de combustible y de persecución económica para no poder emanciparnos por nosotros mismos.
Los periodistas cubanos hemos demostrado capacidad para reportar con la mayor profesionalidad la noticia más difícil, sea donde sea. Este 14 de marzo, cuando se premian a los más encumbrados de nuestra profesión, volveremos a esa sentencia que aprendimos en la universidad: “cada periodista debe ser un gladiador”.

