Con la molienda de unas 45 mil toneladas (t) de caña -quedadas de contiendas anteriores- la Empresa Filial Agroindustrial Harlem, ubicada en Bahía Honda, Artemisa, produjo 368 toneladas (t) de meladura a inicios de 2026, e ingresó por ese concepto cerca de ocho millones de pesos, en función de cubrir salarios a los obreros.
En los primeros meses del año molieron cosechas de las unidades cooperativas Blanca Arena, Frías, Camilo Cienfuegos, Alfredo Rodríguez, Corojal y San Juan, cercanas a la industria bahíahondense, donde laboraron brigadas de corte manual, explico Yoeldis Fabelo Velázquez, director de la entidad, perteneciente a AzCuba.
La caña de Blanca Arena tenía casi cuatro años en el campo. Una brigada de 35 hombres asumió el corte manual, considerado casi una hazaña, pues, tanto como caña cortaban marabú y aroma crecidos.
“Si no se cuenta con los herbicidas necesarios la plantación se contamina. Logramos un rendimiento de 54 t/ha, pero dentro del campo la tarea estuvo espinosa, nos cuenta Juan Miguel Silva Hernández, un boyero de solo 38 años que ahora surca el área para volver a plantar gramínea».
Fabelo Velázquez, explica que “le restan del plan convenido otras 15 t de caña por moler. Esperamos poder reiniciar el proceso, detenido por falta de combustible para acopiar la caña que alimenta el basculador”, acota.
La meladura fue contratada directamente con el central Héctor Molina de la provincia de Mayabeque, el más cercano para refinar el producto en función de la producción de alcohol y sus derivados, amplía el directivo.
“De la miel producida, 207 t ya se trasladaron al central mayabequese. Mientras, en Harlem creamos las condiciones para almacenar en tanques las restantes 161 t de miel, con los parámetros establecidos para protegerlas de microorganismos y evitar su fermentación”, refiere el director.
Entretanto, explica que la meladura es un surtido intermedio en el proceso del azúcar antes de que esta cristalice. No perdura demasiado en el tiempo. En su producción se usa un mínimo de maquinaria industrial.
La estrategia de diversificación de las producciones sostiene parte del flujo laboral en el central artemiseño, también con la fabricación de carbón vegetal, otra alternativa que resumen la voluntad de no quedarse inmóviles.
Con las ventas cubren parte de la demanda de la población de la zona, la de sectores como Educación y Salud Pública, y prevén en un futuro inmediato la exportación de carbón vegetal, a través de cercana Zona Especial de Desarrollo Mariel.
No arrancó el ingenio con su zafra habitual, pero con la producción de meladura entregaron 8.9 megawatt al Sistema Electroenergético Nacional. Ponen en marcha maneras de encadenar la fuerza laboral, superior a los 130 trabajadores, con prácticas a fines al campo.