Este sábado, en la sala García Lorca del Centro Cultural Dulce María Loynaz, se llevó a cabo la presentación del libro Licor Diabólico, la última novela del destacado escritor cubano Francisco López Sacha, ocasión en que se rindió emotivo homenaje a su autor, fallecido el 16 de febrero de 2025, quien dejó una huella indeleble en el panorama cultural cubano y latinoamericano.

El volumen fue publicado por la Editorial Letras Cubanas, del Instituto Cubano del Libro, y representa un esfuerzo significativo, en medio de la actual crisis que enfrenta el país, para poner a disposición del público un texto que permanecía inédito y cuya gestación ha estado marcada por la vida y el legado de su autor.
La presentación estuvo a cargo de los prestigiados intelectuales Senel Paz y Arturo Arango, integrantes de un panel conducido por la directora de la Editorial Letras Cubanas, Yanelis González, quienes sostuvieron con los asistentes un emotivo diálogo devenido enriquecedor análisis de la obra, así como una profunda reflexión sobre la importancia de Sacha en la literatura contemporánea.
Igualmente se encontraban presentes el Ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, la presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Martha Bonet, y el presidente del Instituto Cubano del Libro, Juan Rodríguez Cabrera; así como las hermanas de Sacha, Sandra y Belkis, entre otros. El encuentro, asimismo, subrayó la relevancia del connotado escritor como un pilar en la narrativa cubana. La notable afluencia de intelectuales y admiradores que colmó la sala García Lorca no solo atestiguó el reconocimiento hacia el autor, sino que también evidenció la vitalidad del discurso literario en Cuba.
Francisco López Sacha, nacido en Manzanillo el 28 de febrero de 1950, fue un prolífico narrador, ensayista, crítico y profesor de Arte. Licenciado en Letras, dedicó su vida a crear y promover la literatura, publicando novelas, cuentos y ensayos que han sido bien recibidos tanto por el público como por la crítica. Su obra es un testimonio fiel de su dedicación a la narrativa, donde los temas de identidad, cultura y resistencia se entrelazan de maneras profundas y provocadoras.
A lo largo de su carrera, ocupó importantes posiciones dentro de la cultura cubana, incluyendo su elección como presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC. También fue profesor en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), donde impartió conocimientos a generaciones de cineastas y narradores. No es exagerado afirmar que su influencia va más allá de las páginas de sus libros; su implicación activa en el desarrollo cultural de Cuba es notable y digna de reconocimiento.
En su trayectoria, sus libros han traspasado fronteras, siendo traducidos al alemán, italiano, portugués, inglés y ruso. Obras como Descubrimiento del azul, La división de las aguas, y La nueva cuentística cubana, son solo algunos ejemplos de su vasta producción literaria. A través de estos textos, Sacha no solo relató historias; también reflexionó sobre el arte de narrar, defendiendo la palabra como un espacio de resistencia y pensamiento crítico.
Durante la presentación de Licor Diabólico, tanto Senel Paz como Arturo Arango ofrecieron perspectivas enriquecedoras sobre la obra. Paz, reconocido por su aguda percepción de la realidad cubana, enfatizó cómo este libro culmina un viaje narrativo que Sacha había estado tejiendo durante décadas. Las palabras de Arango complementaron esta visión, destacando no solo el valor literario de la obra, sino también su importancia como legado personal y cultural.
Yanelis González, al moderar el panel, actuó como un puente entre la obra y los asistentes, guiando el diálogo y facilitando un espacio de reflexión colectiva. La edición de Licor Diabólico, igualmente es resultado del interés compartido de quienes conocieron y admiraron a Sacha, poniendo de relieve la cercanía y la camaradería que existieron en torno a su figura.
La obra ha sido descrita por los editores como un texto maravilloso que llega a las manos de los lectores como un legado póstumo, carácter que asume un simbolismo particular en la cultura cubana, donde el reconocimiento de las contribuciones de figuras como Sacha se convierte no solo en un acto de homenaje, sino en un imperativo ético y estético. En tiempos de incertidumbre y cambio, la literatura emerge como un refugio y una herramienta de resistencia, y la voz de este valioso autor es un recordatorio de la capacidad del arte para inspirar y provocar.

Licor Diabólico, como cualquier obra que lleva la impronta de Sacha, invita a un análisis crítico que se despliega a través de varias capas. En tal sentido se destaca cómo él aborda los temas de deseo, identidad y memoria, reflejo de su propio contexto cultural y vital. Este libro promete ser un espejo en el cual se proyectan las luchas, las pasiones y los dilemas que caracterizan no solo a su autor, sino también a toda una generación de escritores cubanos.
Si bien todavía es prematuro emitir un juicio definitivo sobre la obra, las primeras reacciones de los críticos y asistentes sugieren que estamos ante una escritura profundamente comprometida con la realidad. En particular, se hace evidente la maestría de Sacha en la construcción de personajes complejos que navegan entre la ilusión y la desilusión, el amor y la pérdida. Esta habilidad para dotar de vida a sus protagonistas es uno de los rasgos que mejor define su legado literario.

La novela promete abrir un debate respecto a la autonomía del autor, cuestionando hasta qué punto las vivencias personales influyen en la creación narrativa. De igual manera, el lector se verá exhortado a reflexionar sobre el papel de la literatura en la historicidad y su relación intrínseca con lo político y lo social, particularmente en un contexto como el cubano, donde las narrativas a menudo chocan con realidades complejas e interseccionales.
La presentación de Licor Diabólico no solo marcó el lanzamiento de una nueva obra en el vasto universo creativo de Francisco López Sacha, sino que también representa un momento de introspección colectiva sobre el legado cultural que deja su vida y obra. La destacada participación de intelectuales y autoridades en la presentación refuerza la idea de que la literatura es un campo de resistencia y reflexión, un lugar donde las palabras tienen el poder de transformar realidades y conectar historias.
En un mundo literario que se encuentra en constante evolución, este volumen se posiciona como un texto que no solo honrará la memoria de su autor, sino que también ofrecerá a nuevas generaciones de lectores un rico campo de exploración y reflexión. Con su publicación, la Editorial Letras Cubanas cumple un rol fundamental como custodio de la memoria cultural, asegurando que las voces como la de Francisco López Sacha continúen trascendiendo entre el tejido literario de nuestra sociedad. Licor Diabólico nos invita a celebrar no solo al autor que fue, sino al legado infinito que ha dejado para futuras generaciones.

