Constituido para extender y potenciar la práctica deportiva del país y elevarnos hacia cielos competitivos que se creían imposibles, el Inder (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) ha forjado una historia digna de celebrar. Sus gestas no solo ratificaron la sabia decisión de forjarlo, sino también la necesidad de perfeccionarlo permanentemente para que continúe como parte imprescindible de nuestra identidad y amplia capacidad de constancia.

Sirvan estos hitos (no los únicos) que les recordaremos a los lectores de Trabajadores, para volver a aplaudir a la esforzada familia del movimiento deportivo cubano.

Premios individuales y colectivos






Un día como hoy de 1978, el equipo Vegueros alcanzaba la primera corona del béisbol pinareño en las series nacionales, llegaba así el tan ansiado título que ya les había sido esquivo durante las últimas tres temporadas.
Vegueros había sido subtitular nacional en la XIV Serie Nacional de béisbol 1974-75, tercer lugar en la XV Serie Nacional 1975-76 y otra vez sub campeón en la XVI edición de 1976-77.
Esta vez en la XVII Serie Nacional 1977-78 ya no creyó en rivales y relegó a Industriales y Camagüey, heredero de los Ganaderos a los puestos 2 y 3
En la consecución de este sonado éxito brillaron Alfonso Urquiola, Lázaro Cabrera, Fernando Hernández, Luis G Casanova, Giraldo Iglesias y David Sánchez a la ofensiva, estos mientras a la defensa también se llevaron sus méritos, los aportes de Juan Castro, Roilan Hernández y Diego Mena.
Un excelente cuerpo de lanzadores fue decisivo también para la victoria, encabezados por Rogelio García, máximo ponchador y Jesús Guerra, sin embargo la nota descollante la protagonizó el zurdo Maximiliano Gutiérrez con loable faena de 8 triunfos y cinco lechadas consecutivas que le propició lograr una cadena de 47 entradas y un tercio sin permitir carreras, añejo record absoluto en la actualidad y que se encamina a permanecer cien años más, sin que nadie pueda quebrarlo, las palmas también para el lanzador Adalberto Herrera, quien con faena de 6-0 lideró invicto el campeón del pitcheo en la serie.
El controvertido mánager José Miguel Pineda fue el laureado timonel que condujo a los tabacaleros a su primera corona.
Comenzaba así a tejerse una impresionante trayectoria del equipo Vegueros en las series nacionales que tuvo su indiscutible reinado en la década de los años 80 cuando triunfaron en cinco ocasiones más a lo que se unían también otros cuatro títulos en las potenciales series selectivas en esa década que ya había dado también su alarma con el primer título de la provincia en la V Serie Selectiva de 1979.
Pinar del Río pasaba con este triunfo de Vegueros en 1978 de ser cenicienta a ser princesa y potencia del béisbol cubano.