Joel Rafael Oliva: Viaje a la introspección y la conexión humana

Joel Rafael Oliva: Viaje a la introspección y la conexión humana

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El arte, en su más pura esencia, se erige como un reflejo de la realidad, un espejo que nos permite vislumbrar nuestras vivencias, emociones y pensamientos más profundos, tal sucede en el expresionismo figurativo del artista visual Joel Rafael Oliva (La Habana, 7 de julio de 1989), el cual se presenta no solo como un medio de expresión personal, sino como una invitación constante al diálogo y la introspección que trasciende la mera representación visual, convirtiéndose en un puente para conectar con las inquietudes humanas que todos enfrentamos en nuestro día a día.

 

“Cada ser humano tiene su mundo, tiene su espacio, y como habitantes, debemos respetar sus historias, sus vivencias, y sus formas de pensar”, afirma Joel Oliva. Foto: Juder Laffita. Artevideo producción.

 

Oliva nació y creció en una Cuba marcada por la complejidad social y cultural, un entorno que inevitablemente teje la trama de su arte. Desde sus inicios, ha estado inmerso en un proceso de búsqueda constante, explorando diferentes técnicas y estilos que le permitan captar la esencia de sus vivencias. Su obra es como un diario personal, donde cada pincelada y color narran sus experiencias, emociones y reflexiones sobre el mundo que lo rodea.

La singularidad de sus dibujos y pinturas esencialmente radica en la capacidad del artista para jugar con la abstracción y la figuración, fusionando estos dos estilos en una danza creativa que se manifiesta en un expresionismo figurativo; síntesis pictórica que no solo enriquece su técnica, sino que también amplifica el mensaje que desea comunicar, al permitir que el espectador se sumerja en un universo simbólico donde cada elemento tiene un peso específico.

Reflexivo diálogo con el espectador

Cada trabajo suyo actúa como un catalizador de emociones, desafiando al espectador a participar activamente en el proceso interpretativo. La afirmación del artista de que su trabajo es “el resultado de todo lo que va viviendo día a día” trasciende en cada pieza, invitando a una reflexión profunda sobre la vida misma. Su arte no se limita a ser una mera representación estética; se convierte en un diálogo abierto con aquellos que se detienen a contemplarlo.

La percepción de sus proyectos varía según la experiencia personal de cada individuo. Algunos pueden hallar consuelo en las formas que evocan recuerdos compartidos, mientras que otros pueden verse confrontados por sus propios fantasmas, aquellos que, según Oliva, “me despiertan y me obligan a crear en momentos donde las inquietudes me perturban.” Este aspecto de su arte plantea la cuestión de la subjetividad en la apreciación artística, una característica intrínseca del expresionismo que busca resonar con las vivencias íntimas del espectador.

En su obra, la abstracción y la figuración no son opuestos, sino herramientas complementarias que le permiten alcanzar un mayor grado de expresión. A través de esta fusión, el artista logra representar tanto lo tangible como lo intangible, facilitando una conexión más profunda con su audiencia. La figuración le permite establecer un vínculo inmediato con la realidad, mientras que la abstracción libera al espectador, dándole la libertad de interpretar y sentir, sin las ataduras de una representación literal.

 

Titulo: Manipulador. 95x100cm. Técnica mixta sobre lienzo. Foto: Juder Laffita. Artevideo producción.

 

Comprensión profunda de la naturaleza humana

Esta dualidad en su trabajo refleja una comprensión profunda de la naturaleza humana, donde las experiencias vividas son multifacéticas y complejas. El uso de una amplia gama de pigmentos, desde cálidos y fríos, en ocasiones vibrantes, así como formas orgánicas, puede interpretarse como una manifestación de la alegría, el sufrimiento, la esperanza y la desesperación, todos aspectos intrínsecos de la existencia humana. Al jugar con estas diferentes expresiones, este creador ofrece una gama de percepciones que enriquecen la experiencia del espectador y fomentan una conexión más auténtica.

Uno de los pilares del arte de Oliva es la intención deliberada de transmitir un mensaje directo a través de su trabajo. En un mundo que a menudo se siente abrumador, marcado por la deshumanización y la desconexión, él busca reestablecer el contacto esencial entre las personas. Cada una de sus propuestas pictóricas sirve como un recordatorio de que, a pesar de nuestras diferencias y el caos que nos rodea, todos compartimos un hilo común de experiencias humanas.

“Como creador, pienso que cada ser humano tiene su mundo, tiene su espacio, y como habitantes, debemos respetar sus historias, sus vivencias, y sus formas de pensar. La sociedad se rige por patrones, que influyen en la realización de mi obra, son muchos los temas que me inquietan, me preocupan y provocan un impacto visual hacia la cotidianidad que renciona con mi trabajo. Trato de jugar con las expresiones, para que los personajes que habitan en mi universo, a través de su representación y su gestualidad comuniquen sus historias y conflictos. Que mi obra en su esencia y su conceptualizad, no sea solo un producto, que vaya más allá de lo decorativo, que se convierta en una necesidad pictórica para todo aquel que la consume, es insertar una pintura, que es sentimiento puro, es energía, es fuerza, color y vida”, asegura el artista en una de las entrevistas del prestigioso  realizador y productor Juder Laffita, en los audiovisuales titulados  Andróginos y Habitantes,  relacionados con sus respectivas series homónimas.

Asimismo, la auto-reflexión plasmada en la frase “creo mi propio concepto y vivo mi vida sin olvidar que vivo en el interior de este mundo”, habla de la necesidad de individualidad en la búsqueda de la verdad y la autenticidad. De tal forma nos anima a ser conscientes de nuestra propia existencia dentro de un marco más amplio, recordándonos que somos los protagonistas de nuestras historias.

 

 

Maternidad. 250x150cm. Técnica mixta sobre lienzo. Foto: Juder Laffita. Artevideo producción.

 

Su labor resuena con un tono de urgencia y relevancia

Esta filosofía se traduce en sus creaciones, donde cada figura, cada color y cada trazo se entrelazan para evocar una continuidad de experiencias que nos invitan a indagar en nuestra propia identidad.

En el contexto contemporáneo, donde el arte a menudo se ve influenciado por tendencias efímeras, su labor resuena con un tono de urgencia y relevancia. Su enfoque introspectivo invita a cuestionar nuestras propias vidas y el papel que desempeñamos en la sociedad. La invitación al diálogo y la conexión humana que emana de su arte se vuelve cada vez más necesaria en un universo donde la tecnología y la virtualidad parecen distanciar a las personas de su humanidad esencial.

En muchos de sus trabajos, este artista hace uso de elementos simbólicos que abordan temas universales, tales como la pérdida, la identidad y la conexión, asuntos que, aunque cotidianos, adquieren una nueva dimensión a través de su interpretación única, recordándonos que detrás de cada rostro hay una historia, una lucha, un anhelo. Así, su obra se convierte en un vehículo para visibilizar esas narrativas ocultas que suelen pasar desapercibidas en nuestra rutina diaria.

Habanera. 80x95cm. Técnica mixta sobre lienzo. Foto: Juder Laffita. Artevideo producción.

 

Viaje fascinante a través de los matices del arte contemporáneo

La obra de Joel Rafael ha sido un viaje fascinante a través de los matices del arte contemporáneo, marcado por una serie de momentos cruciales que han definido su estilo y técnica. En particular, las series Habitantes y Andróginos no solo simbolizan etapas significativas en su trayectoria artística, sino que también reflejan su constante búsqueda de identidad y expresión a través de la fusión de la abstracción y la figuración.

El propio artista ha reconocido que desde sus inicios se vio inmerso en el mundo de la abstracción, el cual fue fundamental en la formación de su visión estética. Esta corriente le proporcionó el lenguaje necesario para experimentar y explorar sin las restricciones que a menudo acompañan a la representación figurativa; en tanto le permitió desarrollar un arsenal de recursos y habilidades técnicas que hoy son parte esencial de su manera de concebir el arte. A través de esta práctica, construyó un diálogo entre lo abstracto y lo figurativo que, posteriormente, se consolida en sus series más representativas.

En el conjunto de cuadros reunidos bajo el título de Habitantes, es evidente cómo la influencia de sus comienzos en la abstracción permea cada proyecto. Esta serie se caracteriza por un enfoque expresionista que encuentra su fuerza, además de la variabilidad de texturas, en las manchas vibrantes y la utilización de veladuras que añaden profundidad y complejidad a la imagen. Estos elementos no son meramente decorativos; la textura se erige como el núcleo de su trabajo, llevando al espectador hacia una experiencia visual que desafía la simple identificación y el realismo.

 

Titulo: Intriga. 95x100cm. Técnica mixta sobre lienzo. Foto: Juder Laffita. Artevideo producción

 

Oliva evoca emociones crudas y auténticas que resuenan con el espectador

Se trata de un expresionismo que se nutre de estas cualidades táctiles y visuales. Al incorporar diversas texturas, logra evocar emociones crudas y auténticas que resuenan con el espectador, haciendo que la pieza no solo sea observada, sino sentida. Cada mancha de color, cada superficie rugosa o suave, tiene un propósito: complicar la imagen, escapar del realismo y plantear una reflexión más profunda sobre la condición humana. En este sentido, el artista parece sugerir que, a través de sus Habitantes, puede habitar no solo espacios físicos, sino también emocionales y conceptuales que exploran la diversidad de la existencia.

La idea de Andróginos complementa y enriquece esta exploración, llevando la dualidad de las formas a un nuevo nivel. Esta serie presenta personajes que desafían las categorizaciones tradicionales de género y forma. Aquí, la fusión se convierte en un medio para investigar los límites de la identidad, explorando la complejidad de lo humano y su representación. En este sentido, estas piezas no solo actúan como una serie dentro del corpus artístico, sino que también refleja un momento crucial en su carrera donde las nociones de dualidad y ambigüedad empiezan a definir su legado.

Estas últimas creaciones fueron exhibidas, con notable éxito de público y de crítica en el verano de 2025, en el ArtScape Youngplace, de Toronto, Canadá, muestra a la que asistieron miembros del Consulado de Cuba allí. Durante su visita al país norteño, el pintor regaló a esa sede diplomática la obra titulada Apóstol (dibujo con plumilla sobre lienzo), ocasión en que expresó su admiración por la vida y obra de José Martí y ofreció detalles sobre su proyecto comunitario TopArte, del cual es cofundador en el municipio habanero de Diez de Octubre.

Es precisamente su capacidad de retroalimentarse de sus propios recursos y conocimientos técnicos lo que ha permitido a este artífice crear un estilo distintivo que combina lo abstracto con lo figurativo, lo grotesco con lo sublime. Su uso deliberado de texturas y colores, así como su acercamiento a la forma, busca llevar al espectador a un viaje donde lo familiar se vuelve extraño y lo extraño se convierte en un espejo que refleja nuestra propia humanidad.

 

Un lugar privilegiado dentro de la contemporaneidad artística de la Isla

Tanto en Habitantes como en Andróginos, como a través del resto de sus trabajos, este artista se sitúa en un lugar privilegiado dentro de la contemporaneidad artística de la Isla. Su evolución desde la abstracción hacia un expresionismo rico en estructuras iconográficas es testimonio de la impronta de quien ha sabido adaptarse y expandir su visión. La complejidad de sus imágenes y la variedad de sus técnicas invitan a que el espectador interrogue no solo la obra, sino la propia naturaleza de la percepción y la identidad. Así, nos ofrece un arsenal infinito de personajes y relatos que, a través de su singular fusión de estilos, continúan resonando con relevancia y emoción.

El expresionismo figurativo de Joel Rafael Oliva es más que un estilo artístico; es una manifestación del ser humano en su búsqueda constante de identidad y conexión. A través de su habilidad para integrar la abstracción y la figuración, el artista logra crear un espacio en el que el espectador se siente invitado a explorar sus propias emociones y reflexiones. Su trabajo, impregnado de experiencias personales y un profundo deseo de comunicación, establece un diálogo sincero con quienes se acercan a él.

En un mundo que a menudo puede sentirse fragmentado y desconectado, su arte se erige como un faro de esperanza, ofreciendo un refugio para la introspección y el entendimiento mutuo. Su capacidad para plasmar en el lienzo o la cartulina los aspectos más crudos y bellos de la vida humana nos recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, todos formamos parte de un mismo tejido existencial.

En definitiva, él no solo crea arte; construye puentes emocionales que nos invitan a mirar hacia adentro y a conectar con los demás, reafirmando la poderosa función del arte como un medio de comunicación y transformación social. Su obra, profundamente introspectiva, nos ofrece la oportunidad de ser conscientes de nuestros propios fantasmas y nos desafía a enfrentar la realidad desde una perspectiva más amplia y humanitaria.

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