El hospital ginecobstétrico Mariana Grajales de la ciudad santiaguera es de las instalaciones del sistema de salud que aún en medio de la situación del país sostiene la atención a quienes requieran de las prestaciones que allí se brindan.

«Funcionamos como un hospital obstétrico que ha reajustado sus servicios en función del bienestar de la salud materna y fetal, atendiendo al proceso de reorganizar la atención secundaria como parte del proceso continuo de mejora de la calidad que lleva a cabo en el Ministerio de Salud Pública», precisa la doctora Denia Pelayo León, directora de dicha institución.
«Brindamos servicios de hospitalización así como las consultas externas diversas: prematuridad, perinatología, hipertensión y embarazo, preingreso, medicina natural y tradicional y planificación familiar.
«Afianzamos, acotó la Dra. Pelayo León, la atención a la mujer mediante la consulta de patología de cuello benigna, así como las consultas de climaterio y menopausia, además de suelo pélvico, estas últimas integradas por un equipo multidisciplinario de especialistas».

En medio de las carencias de combustible y el impacto que ello tiene en el transporte público, el personal médico, de enfermería, técnicos, de servicios y administrativo del «Mariana Grajales» aplican alternativas para cumplir con calidad la misión de aportar salud y calidad de vida a embarazadas y otras mujeres en edad fértil.
Acerca del autor
Periodista cubana. Máster en Ciencias de la Comunicación. Profesora Auxiliar de la Universidad de Oriente. Guionista de radio y televisión.

