Con la instalación de un sistema de baterías de 50 megavatios-hora en la subestación de 220 kilovatios de su ciudad capital, la provincia de Granma se convierte en un punto clave de un programa nacional destinado a hacer más estable y eficiente el uso de la luz solar, con el cual se reducen apagones y se aprovecha al máximo el potencial fotovoltaico.

Este proyecto, ejecutado por la labor combinadas de los ministerios de la Construcción, de Energía y Minas y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, forma parte de una estrategia integral para enfrentar la compleja situación energética del país.
Durante un recorrido por la obra, Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del Partido en Granma, destacó el esfuerzo que realiza la nación en medio de enormes limitaciones materiales, como consecuencia del cerco económico del Gobierno de los Estados Unidos.
Al propio tiempo la dirigente política elogió el quehacer consagrado de los trabajadores allí a quienes instó a mantener la disciplina y confianza.
La batería de Bayamo se suma a otros tres sistemas de acumulación de gran escala que se instalan en la mayor de Las Antillas, en un programa que incluye también a Cueto (Holguín), El Cotorro y la Cujae (La Habana), y cuya función es clara: almacenar el excedente de energía generado por los parques solares durante las horas de mayor radiación (generalmente entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m.) y liberarla en los momentos de alta demanda o cuando hay déficit en la generación convencional.
Esta tecnología es fundamental para compensar la intermitencia propia de las fuentes renovables como la solar.

Actualmente, los parques fotovoltaicos cubanos pueden aportar entre 500 y 600 MW durante el día, cubriendo aproximadamente el 9 por ciento de la demanda diaria nacional, un aumento significativo desde el 2 por ciento registrado a inicios del año pasado. Sin embargo, sin almacenamiento, esta energía no está disponible cuando el sol no brilla.
Las baterías estabilizan la red eléctrica, maximizan una inversión ya hecha y reducen dependencias y costos; beneficios que, sin dudas, son los esperados.
La estrategia del gobierno muestra un enfoque de múltiples frentes. En paralelo a esos sisemas de almacenamiento de gran escala, se desarrolla un masivo programa de electrificación distribuida.
Solo en Granma, está prevista para este años la instalación en viviendas aisladas de mil 112 sistemas fotovoltaicos autónomos (SFA) de dos kilowatt de potencia (kWp), según declaró Geider Mompié Rodríguez, director general de la Empresa Eléctrica granmense.
A nivel nacional, se distribuyen decenas de miles de paneles con baterías para hogares, maestros, trabajadores de la salud y centros sociales esenciales.
Mientras en Bayamo se funden las piezas de prefabricado para la gran batería, en Manzanillo avanza la construcción del parque fotovoltaico «Las Tapias», de 21.8 megavatios. Ambos proyectos, en conjunto, simbolizan la doble vía de la transición energética en Cuba: generar más energía limpia y desarrollar la capacidad inteligente para guardarla y usarla cuando más se necesita.

