La cultura es la llama que nunca debe extinguirse

La cultura es la llama que nunca debe extinguirse

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La reciente coyuntura cultural en Cuba es testimonio de un desafío profundo y sistemático que enfrenta la nación: el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. El giro que ha dado la política norteamericana, especialmente tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump, ha creado un ambiente de desabastecimiento que repercute en todos los sectores, entre los que la cultura no está exento.

Sin embargo, en medio de esta tempestad, surgen las propuestas del Ministerio de Cultura (Mincult), que, encabezadas por su ministro, Alpidio Alonso Grau, se presentan como un faro de esperanza y resistencia.

 

Alpidio Alonso Grau convoca a un despertar de la creatividad colectiva

 

Las declaraciones del titular, también creador (poeta y editor) resaltan una firme determinación por mantener viva la vida cultural del país. En tiempos difíciles, donde el acceso a recursos se ve comprometido, el Mincult apuesta por el reajuste de la programación cultural, lo que permitirá a los cubanos no privarse del disfrute del arte. Este enfoque, que implica redireccionar esfuerzos hacia las comunidades y espacios cercanos a la residencia de los artistas, no solo es una estrategia práctica, sino un grito revolucionario ante las adversidades. En lugar de resignarse, el Mincult manifiesta que “no puede haber apagón cultural”, enfatizando que el arte y la cultura son derechos inalienables del pueblo, que deben ser defendidos y promovidos incluso en circunstancias de crisis.

Alonso Grau no se limita a hacer meras promesas; en sus declaraciones, convoca a un despertar de la creatividad colectiva. La comparación con la extraordinaria respuesta de los artistas durante la pandemia de COVID-19 resuena con fuerza. La resiliencia demostrada en aquel momento histórico debe ser el modelo a seguir. El llamado a “desatar la creatividad” se convierte en un lema que invita a artistas y creadores a encontrar nuevas formas de expresión y nuevos espacios para compartir su obra. Este espíritu de lucha y adaptación es fundamental, especialmente cuando la cultura ha sido históricamente un pilar en la identidad y cohesión del pueblo cubano.

La decisión de aplazar grandes eventos como la Feria del Libro, aclamado encuentro del pensamiento y la literatura, destaca una postura responsable y consciente de la realidad actual. En lugar de cancelar estos espacios de intercambio cultural, el Mincult muestra su compromiso al asegurar que las instituciones continuarán la producción de libros, priorizando formatos digitales que permitan un acceso más amplio. Al mismo tiempo, se planificarán presentaciones en las comunidades, garantizando que la promoción de la lectura y de los autores cubanos siga adelante, aun bajo condiciones adversas. Esta visión refleja no solo adaptabilidad, sino también un reconocimiento del papel esencial que juega la literatura en la vida cotidiana de los cubanos.

 

 

El enfoque del Mincult también refleja su voluntad de salvaguardar la enseñanza artística en el país. La continuidad del curso en los 37 centros de enseñanza artística y la Universidad de las Artes, a través de un rediseño de horarios y formatos, son acciones que demuestran un compromiso con el desarrollo de futuros artistas. El desconcentrar las matrículas hacia los municipios y la creación de unidades docentes en instituciones culturales señala una estrategia inclusiva y accesible que busca conectar aún más la educación artística con la comunidad. Este acercamiento no solo responde a necesidades prácticas, sino que también encarna un concepto más amplio de lo que debe ser la cultura: un bien común, compartido y participativo.

Asimismo, el modelo educativo semipresencial y a distancia para los estudiantes de la Universidad de las Artes se erige como un reflejo de la capacidad de innovación ante los retos. Aunque el camino no es sencillo, la disposición a modificar la enseñanza para continuar formando a las nuevas generaciones de artistas es un claro testimonio de la vitalidad de la cultura cubana, incluso en condiciones de dificultad.

No obstante, el panorama actual invita también a reflexionar sobre la resistencia del arte cubano ante las agresiones externas. La cultura no es simplemente un salvoconducto ante las penurias económicas; es una herramienta de transformación social, un vehículo para el cambio y la reivindicación de derechos. Así, los reajustes en la programación cultural y la presencia activa de los artistas en comunidades subrayan una verdad incuestionable: la cultura cubana no se detendrá. La voluntad de los creadores de buscar alternativas para seguir produciendo y promoviendo sus obras se erige como un símbolo de la indomabilidad de un pueblo que ha sabido enfrentar desafíos de enorme magnitud.

 

La presencia activa de los artistas en comunidades subraya una verdad incuestionable la cultura cubana no se detendrá

 

Las declaraciones de Alpidio Alonso Grau, se sostienen sobre un principio fundamental: la preservación y promoción de la cultura cubana en medio de la adversidad. Las iniciativas planteadas no solo buscan adaptar el sector cultural a las circunstancias actuales; son un llamado a la unidad, a la creatividad y a la resistencia. Así, mientras el bloqueo intenta apagar la voz de la isla, el MinCult se erige en defensa del arte, reafirmando que la cultura no solo es una respuesta a la crisis, sino una manifestación de la esencia misma del ser cubano.

Este momento histórico, en el que las amenazas se vuelven palpables, es también una oportunidad para fortalecer la identidad cultural. Las acciones del Mincult son una invitación a todos los cubanos a no rendirse, a continuar creando y disfrutando de la cultura, y a recordar que, aunque el bloqueo intente silenciar nuestras voces, la creatividad y la pasión del pueblo siempre encontrarán la manera de resonar en cada rincón de la nación. La cultura, por tanto, no es solo arte; es resistencia, es vida, es la llama que nunca debe extinguirse.

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