
La Central de Trabajadores de Cuba (CTC), los sindicatos nacionales, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), y los trabajadores patriotas y revolucionarios, rechazamos tajantemente la nueva y brutal escalada del actual gobierno de los Estados Unidos para poner de rodillas a la Revolución precisamente en el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro.
La potencia económica y militar más poderosa en la historia humana, con una población 30 veces mayor que la de Cuba, un presupuesto de guerra que multiplica varias veces el Producto Interno Bruto de la mayoría de los países que integran la ONU y el segundo arsenal nuclear del mundo, acaba de declarar a la Isla digna e independiente como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU.
El convicto condenado por la justicia norteamericana, como emperador de turno pretende dictarle la orden a los países que soberanamente comercian petróleo con nuestra patria que dejen de hacerlo, so pena de imponerle aranceles a exportaciones que realizan hacia esa nación, siguiendo la infame receta concebida desde 1960 por el oscuro subsecretario de Estado que fue Lester Mallory de “provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Como señaló en su cuenta de X el primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la Casa Blanca decidió esta medida criminal “bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo (…)”.
Suscribimos también lo afirmado por el canciller cubano, compañero Bruno Rodríguez Parrilla, de que cada día “hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el Gobierno de EE. UU. contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia”.
La nueva escalada anticubana solo tiene al odio como justificación.
En este momento crucial no solo para Cuba, sino además para América Latina y el Caribe, así como el mundo, recordamos la advertencia del Héroe Nacional José Martí, preclaro antiimperialista que vivió en el monstruo y le conoció las entrañas de que “los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas”.
Por eso convocamos a los gobiernos, parlamentos, organizaciones sindicales y de solidaridad con Cuba; a los ciudadanos honestos del mundo, que se oponen a la naturaleza fascista, criminal y genocida de la actual administración estadounidense, a alzar sus voces de protesta, en todos los escenarios posibles, para condenar esta medida, tan arbitraria como inmoral.
La Central de Trabajadores de Cuba (CTC), los sindicatos nacionales, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), y los trabajadores patriotas y revolucionarios, ratificamos nuestra aspiración de construir en paz, sin bloqueo, ni amenazas, la sociedad con todos y para el bien de todos que soñó José Martí y que Fidel Castro hizo realidad con la única Revolución que triunfó hace 67 años, así como también con la disposición de defenderla al precio que sea necesario.



