Icono del sitio Trabajadores

Martiana y viva: la llama de Cuba

Cuando en 1953 los estudiantes encendieron las primeras antorchas inauguraron una tradición que hoy, 173 años después del natalicio de José Martí, sigue iluminando la noche habanera. “Marchamos porque Martí sigue vivo en nosotros”, expresaron un grupo de estudiantes en el Alma Mater mientras se ajustaba la llama. La marcha avanzaba con decisión, recordando que la herencia martiana no se extingue: se renueva en cada generación.

 

Foto: Yamila Causse

 

Con el impulso juvenil y el compromiso de estudiantes, trabajadores y vecinos de la capital, la multitud estuvo acompañada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz‑Canel Bermúdez; Roberto Morales Ojeda, Secretario de Organización del PCC; Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Meyvis Estevez Echeverría, presidenta de la Unión de Jóvenes Comunistas y Litza Elena González Desdín, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Desde la escalinata universitaria descendieron juntos hacia la Fragua Martiana, donde una flor depositada en silencio honró al Héroe Nacional y evocó también la memoria del Comandante en Jefe Fidel Castro en su centenario.

 

Foto: Yamila Causse

 

En medio del fervor, González Desdín aseguró que la juventud y el pueblo de Cuba no dejarán morir las ideas del líder histórico ni el legado martiano. Añadió que el Apóstol no es estatua inmóvil ni nombre en los libros, sino guía viva que se multiplica en estudiantes, obreros, campesinos, artistas y científicos, en todo una nación que se inspira en su pensamiento.

Con esa convicción, reafirmó que la consigna “Yo soy Fidel” no es un lema vacío, sino compromiso traducido en hechos concretos y en la defensa de cada causa necesaria. Sus palabras, cargadas de energía antiimperialista, denunciaron la agresión contra Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, ratificando que la juventud cubana no se calla ni se vende.

 

Foto: Yamila Causse

 

La líder estudiantil concluyó con un llamado a encender las antorchas como símbolo de continuidad y dignidad, recordando que esta luz rebelde, martiana y fidelista guía la certeza de que morir por la Patria es vivir. Su mensaje se fundió con el paso firme de la multitud, que marchaba convencida de ser heredera de las más genuinas tradiciones de lucha.

 

Foto: Yamila Causse

 

Era imposible olvidar la advertencia de Fidel de no dejar que la memoria del Apóstol se extinga para siempre. En cada llama, la marcha se volvía vivaz, recordando que defender la cultura y los ideales es también mantener encendida la continuidad de Cuba.

Compartir...
Salir de la versión móvil