El 28 de enero es de las fechas que más enorgullecen a Cuba. En 1853 nacía José Martí, el hombre que echó su suerte con los pobres de la tierra y que cayó de cara al sol, en la manigua, 42 años más tarde. En 1939 se creó la Confederación de Trabajadores de Cuba y se rescató, bajo el liderazgo de Lázaro Peña, el movimiento sindical que había naufragado en aguas turbulentas del machadato.
Martí y los trabajadores, Lázaro Peña y la prédica martiana, confluyen en la misma esencia: independencia y soberanía para una nación que siempre ha tenido como primera ley de la República el culto a la dignidad plena del hombre.
Serán muchas las maneras de recordar a Martí en el aniversario 173 de su natalicio. Los jóvenes con la tradicional Marcha de las Antorchas encenderán nuestras calles de patriotismo. Los trabajadores seguirán su empeño de producir, ser eficientes y aportar a una economía necesitada de más bienes y mejores servicios, en medio de un férreo bloqueo del Gobierno de Estados Unidos.
Luego de las jornadas de trabajo voluntario este fin de semana, la provincia de Ciego de Ávila se prepara para las actividades centrales por los 87 años de nuestra organización sindical, tras ganar una emulación en la que Matanzas y Sancti Spíritus fueron escogidas como destacadas, en tanto Guantánamo recibió un merecido reconocimiento.
Será con labores agropecuarias en la Empresa La Cuba donde la Central de Trabajadores de Cuba festeje su cumpleaños, a solo meses de las sesiones finales del 22 Congreso. Y allí no faltará ese trabajo que engolosinaba y embriagaba a nuestro Héroe Nacional, como tampoco el compromiso con su rol en estos tiempos. Son días de firmeza y pensamiento; de coraje y preparación. Nada responde a un mejor homenaje.
Y lo sabemos los martianos, los seguidores de Lázaro Peña, los hijos de Fidel en su centenario. Es una fortuna y rica coincidencia de fecha. Es otra oportunidad para vencer y vencer.