Medallas olímpicas y otro buen número de alegrías le ha tributado el taekwondo al movimiento deportivo cubano. Incluso en medio de significativas carencias, ese arte marcial se las ingenió para fabricar un formidable bronce a través de Rafael Alba en París 2024.

El presente año se les anuncia muy intenso. No solo porque los Juegos Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana serán la prueba más exigente, sino porque además comenzará a marcar el camino que tendrá como meta a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La ruta preparatoria hacia la lid regional estará regida por juiciosos análisis, sin olvidar el componente económico, aspecto vital si se aspira a conquistar la cima de las principales competencias que se organizan.
La ruta recién comienza. Combate a combate y estrategias bien definidas nos descubrirán que podrá hacer el taekwondo en el presente ciclo olímpico.
No es la primera vez que se enfrenta a rivales que fuera de la duela se empañan en frenarle sus sueños de triunfo. Ojalá el final del trayecto deje notas felices. Ellos se han ganado el derecho a que les se confíe lo que mejor saben hacer. Pelear y ganar.


