El niño de Dunia Osorio Perdomo tiene cinco años, la misma edad que el lugar donde trabaja su mamá. No sabemos si el pequeño entienda que el parque donde radica la firma Laberinto Tech, para la cual labora la joven programadora, no es de esos que tienen columpios y aparatos para diversiones infantiles. Aunque en el Parque Científico Tecnológico de La Habana (PCTH), radicado en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) también se juega, y al duro, en la creatividad empresarial.
“Aquí hay una unión y diversidad de empresas que permiten vínculos provechosos para el mejor desarrollo del trabajo de todas”, comentó Dunia, graduada en el 2012, y para quien Laberinto Tech —mipyme incubada en el PCTH a partir de un proyecto para el comercio electrónico de dos trabajadores por cuenta propia graduados de la UCI—, también es su experiencia laboral mejor retribuida hasta ahora.
“Uno de los objetivos del Parque es crear empresas de base tecnológica, y después de acoger nuestro proyecto durante dos años, aquí nos ayudaron a establecer legalmente la mipyme”, explicó Yunior Miguel Almaguer Bajuelo, uno de los socios fundadores de Laberinto Tech, que hoy tiene 20 trabajadores, y es una de las 40 empresas en incubación en el Parque de La Habana. “Toda la estructura que tiene una entidad, economía, contabilidad, recursos humanos, comercial la subcontratamos al PCTH, y nosotros nos dedicamos a hacer lo que mejor sabemos: desarrollar soluciones informáticas.
“Es importante que los profesionales encuentren en Cuba, haciendo lo que saben, su proyecto de vida, que incluya desarrollo laboral y personal”, sentenció Rafael Torralbas Ezpeleta, presidente del PCTH, con quien conversamos largo y tendido sobre esta experiencia que ya se ha trasladado a provincias como Matanzas, Villa Clara y Holguín.
Matanzas rompió la burocracia
Aunque oficialmente surge en noviembre del año 2020, después del capitalino, el Parque Científico Tecnológico de Matanzas (Cientex), comenzó el camino de estas iniciativas antes de existir la legislación.
Diego Vladimir Castilla Cabrera, su presidente, fija los orígenes en noviembre del 2015, cuando la Universidad de Matanzas (UM) y la Empresa de Tecnologías de la Información para la Defensa (Xetid) crearon el Centro de Investigación y Desarrollo de Softwares (Cides) para el gobierno electrónico en esa provincia.
La experiencia permitió vincular a estudiantes de la carrera de Ingeniería en Informática al impulso de aplicaciones en un entorno empresarial.
Diecisiete empresas se unieron al Gobierno y a la UM, lo cual permitió concentrar recursos humanos y materiales en función de un proyecto. Fue el momento, precisó el directivo, de la aprobación del Cientex como Proyecto de Desarrollo Local (PDL) en noviembre del 2017, por un acuerdo del Consejo de la Administración Provincial.
Un hecho sobresaliente de aquel comienzo fue la visita en el 2018 del Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez. “Luego de explicarle todo lo hecho por el PDL, nos dijo: Ustedes han creado un embrión de Parque Científico Tecnológico sin estar normado en el país. Han roto la burocracia y han logrado unir a las empresas”, recordó Diego.
El PCTH, por su parte, se gestó a partir de la concepción original para la UCI desde su fundación en el 2002 por Fidel, con un modelo de docencia, investigación y producción, refirió Torralbas Ezpeleta. “Siempre se pensó que en el campus existiera un parque científico tecnológico”, evocó, al razonar que ese tipo de instalaciones ya existían en el mundo desde la década de los cincuenta del siglo pasado.
Hubo empresas que se asentaron dentro de la universidad, como Softel desde el año 2003, o la semilla de Xetid que nació en la UCI. Ya en el 2018 se aprueba una política para el mejor aprovechamiento de toda esta infraestructura universitaria y se retoma la idea del parque, que desde el 2019 la llevó adelante un equipo de trabajo junto con el Ministerio de las Comunicaciones (Mincom) para diseñar su modelo de gestión. Así nació oficialmente el PCTH el 4 de febrero del 2020.
Con posterioridad a estos dos primeros parques cuyo organismo de relación es el Mincom, se creó el de la Universidad Central de Las Villas, impulsado por el Grupo Empresarial de la Industria Sidero Mecánica (Gesime). Luego está el benjamín, nacido el pasado 1.º de agosto del 2025, en Holguín: NUCL3UM. Este es el primero de su tipo en el oriente cubano, con la peculiaridad además de haber sido impulsado por el Gobierno provincial junto con las universidades, centros de investigación y actores económicos estatales y privados.
Talento hecho en Holguín
El Doctor en Ciencias Carlos Batista Matamoros, presidente de NUCL3UM, enfatizó que esa entidad se rige por la máxima de que “la infraestructura más importante de un parque no son los edificios, sino el talento humano que los habita”.
Comentó que el nuevo parque surge “en un momento de difíciles condiciones económicas, pero el objetivo es convertir a Holguín en un epicentro de innovación y desarrollo tecnológico en Cuba”.
Concebido como un centro multitemático, se estructura en nueve áreas de innovación, diseñadas a partir de las fortalezas locales y las prioridades nacionales: turismo e industria del entretenimiento; productos y servicios para negocios y desarrollo económico; tecnologías de la información, telecomunicaciones y software; energías; biotecnología, salud y farmacéutica; industria, minería, materiales, construcción e infraestructuras; seguridad alimentaria; logística integrada y transporte; y gobernanza y administración pública.
A pesar de su escaso tiempo en funcionamiento, NUCL3UM ya planea innovaciones de impacto en el territorio. Batista Matamoros expuso que se destacan soluciones digitales para negocios y Gobierno; plataformas de software y telecomunicaciones; servicios tecnológicos para la industria y la minería; proyectos en energías renovables e hidrógeno; biotecnología y salud; y tecnologías aplicadas a la seguridad alimentaria y la logística.
“Una línea estratégica es la incubación de emprendimientos que aprovechen los servicios del parque y su conexión con universidades y otras entidades para crear espacios de coworking, laboratorios de prototipos, zonas de pruebas, equipos especializados en Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC), biotecnología y energías renovables, así como programas de mentoría, modelos de negocio y propiedad intelectual”, argumentó.
Actualmente tienen dos proyectos claves en el área de las energías que podrían impactar durante el 2026 en la limpieza de nuestras ciudades y la generación de combustibles. Uno de ellos es el uso de plásticos y otros desechos sólidos para la producción de gasolina.
“Existen otras propuestas en el plano agroalimentario y es importante agregar que en el ámbito de la biotecnología se nos están sumando entidades de Santiago de Cuba y hay perspectivas de incubación de proyectos de Ciego de Ávila y La Habana, gracias a la naturaleza multitemática del parque”, afirmó.
Además está en fase de constitución un clúster empresarial en el municipio holguinero de Gibara que trabaja por una agricultura inteligente que gestione mejor los cultivos. Igualmente existen planes para reactivar el Jardín Botánico de Holguín mediante el uso de técnicas avanzadas en la producción de vegetales y la crianza de peces de agua dulce.
Articulación en Villa Clara
A poco más de un año de su apertura oficial, el Parque Científico Tecnológico de Villa Clara se consolida como una plataforma para incubar proyectos con impacto real en la economía.
“Este parque surge por una necesidad del territorio”, afirmó Edelys Saavedra Rodríguez, presidenta de la entidad villaclareña.
“Cuando elaboramos la estrategia de desarrollo territorial, identificamos que la industria necesitaba un espacio donde los planes de innovación pudieran nacer y madurar hasta convertirse en empresas competitivas”.
Surgido como sociedad mercantil 100 % cubana, al igual que sus similares en el resto del país, el parque cuenta con seis accionistas y con el patrocinio del Grupo de las Industrias (Gempil) y el acompañamiento metodológico del Ministerio de Industrias (Mindus). Entre sus aliados estratégicos y financiadores se encuentran la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Uno de los resultados más ilustrativos es la mipyme de materiales de construcción ubicada en el municipio de Manicaragua. Tras una inversión y el acompañamiento técnico del parque, la empresa ha reactivado una extrusora de los años ochenta para producir ladrillos y desarrolla actualmente un bloque aligerado de arcilla. “Estamos trabajando con el parque en la mejora de los sistemas de quema y en la sustitución del bloque de hormigón por una solución más eficiente y sostenible”, explicó Javier Aquino, administrador de la mipyme.
En el ámbito de las energías renovables, Osvaldo León, especialista en sistemas tecnológicos, destacó la sinergia lograda: “No se trata solo de montar paneles solares, sino de acompañar al cliente con un proyecto integral, desde la documentación legal hasta la puesta en marcha y el mantenimiento”.
Turismo, deporte y salud en parque matancero
Después de varios días intentándolo en el Registro Civil de la ciudad matancera, finalmente Willey Carlisle Armiñán pudo solicitar aquella certificación de matrimonio, solo que para lograrlo le hizo caso a su vecina y se fue a la estación de autoservicios digitales (EAD) de la céntrica calle Río, entre Santa Teresa y Ayuntamiento.
“Atención rápida, profesional y me evité hacer tanta cola”, alcanzó a decir, mientras se marchaba satisfecho del trato recibido por Julio César Suárez Mestre, facilitador de esta EAD, donde los usuarios acceden a trámites electrónicos de entidades como Etecsa, la banca remota, Cupet, Justicia y otros, uno de los proyectos incubados dentro del parque científico tecnológico de Matanzas.
Al frente del proyecto de las EAD está la Máster en Ciencias Wendy Lorenzo Suárez, de 29 años. “Las estaciones son un PDL diseñadas para contribuir a transformar la sociedad para que se acceda, por ejemplo, a plataformas como Bienestar, que posibilita la gestión de quejas sin acudir al espacio de forma física y con un respaldo del Gobierno en sus tramitaciones y respuestas”.
Wendy era profesora de Estudios Socioculturales en la UM cuando advirtió una posibilidad de crecimiento en el Cientex. Su maestría fue una pesquisa que desde el punto de vista patrimonial tributó a Varadero Ciudad Digital, uno de los proyectos de mayor envergadura del Cientex, que ayuda a la toma de decisiones de diversos actores y mejora la gestión de los servicios, explicó Diego Castilla Cabrea, el presidente de esa entidad matancera.
“Luego de concluir a finales del 2025 esa fase inicial, hemos pasado a la transformación del proyecto en Destino Turístico Inteligente (DTI), con el Cientex como entidad ejecutora principal, con énfasis en 18 proyectos de los 28 identificados”, añadió Diego.
Con varios años ya en ejecución, otro proyecto del parque científico es la Suite de Inteligencia Deportiva, reconocido por el Inder con el Premio Anual de Ciencia al Mayor Impacto Social, cuyo anhelo es la transformación del deporte cubano mediante la analítica de datos.
En el 2024 fue desplegado en las 15 provincias y el Municipio Especial de Isla de la Juventud en el boxeo, y ahora se trabaja en disciplinas como lucha, kárate, taekwondo, judo, atletismo y baloncesto.
Por su impacto en la calidad de vida de pacientes, se refiere a un proyecto de vanguardia en estos años: el diseño y fabricación de prótesis ortopédicas y craneales biomédicas con Tecnología de Fabricación Aditiva y de Impresión en 3D, que tiene como líder al Centro de Estudios de Fabricación Avanzada y Sostenible, de la UM.
Parques a la cubana
“Lo más complicado fue adaptar esta experiencia de los parques a las especificidades de la economía cubana. Y cuando nacieron los nuestros era muy difícil hacerlo, porque no estaban aprobadas las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes)”, recordó el presidente del PCTH.
“Eso nos hizo idear la incubación de proyectos de innovación, que permitió atraer al parque a entidades ya constituidas para acelerar un resultado y mejorar su desempeño. Después, de ese desarrollo podía entonces generarse una nueva empresa”, explicó.
Con un mayor camino recorrido el PCTH ya ha incubado en un lustro 122 proyectos de investigación, desarrollo e innovación, de los cuales hay 70 en ejecución. De ellos 15 han sido proyectos de exportación con clientes extranjeros y especialistas nuestros.
Un ejemplo es la firma alemana Smabit, que trasladó toda su gestión de innovación y sus nuevos desarrollos al PCTH, con el cual negociaron desde finales del 2020 el primer proyecto de exportación.
Randy Miguel Gómez Rodríguez, graduado de la UCI en el 2017 y jefe de ese proyecto, explica que allí un colectivo de apenas siete profesionales produce aditamentos que se comercializan para empresas de telecomunicaciones europeas. “La entidad alemana accede así a capital humano preparado, y como estamos dentro del campus de la UCI, el proyecto puede darles la oportunidad a estudiantes y recién graduados de trabajar y ver los resultados de su labor”.
El parque no solo se ha convertido en un generador de empleo, sino que cuenta con más de mil 400 profesionales asociados a proyectos de innovación, que participan desde su trabajo habitual, ya sean profesores universitarios, desarrolladores o consultores, quienes aportan su experticia y reciben una remuneración por los resultados.
Quedan asuntos por resolver, tanto en La Habana como en las demás provincias que ya tienen sus parques: Conseguir un mayor estímulo y facilidades financieras para las exportaciones de servicio desde estas instalaciones; y la revisión constante de los beneficios e incentivos, así como lo legislado al respecto, ahora con el respaldo de la nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación que recién se aprobó.
Es preciso incorporar prácticas internacionales habituales en los parques como los mecanismos de financiamiento para las nuevas empresas, no solo préstamos, sino también capitales a riesgo, en fin, todo lo que permita un superior dinamismo del sector empresarial.
Y no solamente hay problemas estratégicos, sino también los tácticos que obstaculizan la labor cotidiana. Desde la carencia total de transporte que afecta al parque matancero, hasta las barreras subjetivas que de una manera u otra las cuatro experiencias expuestas han tenido que enfrentar.
La principal dificultad, según Saavedra Rodríguez, la presidenta del parque villaclareño, radica en que “aún no se comprende del todo el modelo de parque científico y las ventajas que ofrece. Muchas empresas estatales están centradas en cumplir planes productivos y no priorizan la innovación. Y los nuevos actores económicos, aunque más dinámicos, desconocen los beneficios fiscales y metodológicos que pueden obtener al incubarse en el parque”.
“Hemos sorteado barreras físicas y mentales”, reconoce también Carlos Batista del naciente parque holguinero. Uno de los retos internos es consolidar la capacidad de gestión y completar las infraestructuras. Externamente, se enfrentan a factores macroeconómicos y un reto cultural nacional: “la necesidad de acelerar el tránsito desde una lógica de proyectos aislados hacia una cultura emprendedora, competitiva y orientada a resultados medibles”.
Allí se agrupan todos los parques de la región, excepto México. “Eso es un espaldarazo para nosotros, porque expresa la confianza de esa organización en nuestro país”, valoró el directivo.
Como parte de la proyección hacia el exterior de los parques científicos tecnológicos se han fomentado convenios con instituciones homólogas en otras latitudes, explicó Torralbas.
“No importa que seamos más chicos, lo que hace falta es que nos identifiquen como iguales”, agregó, al añadir que solamente el PCTH ya tiene 29 convenios internacionales, entre ellos, con homólogos en España, Rusia, Belarrús, Turquía, Brasil, México y China.
Cuba pertenece a la IASP desde la incorporación de la UCI como universidad asociada en 2017, y luego de existir el PCTH, ya en septiembre del 2025 fue ratificado en su Asamblea General como miembro pleno, a partir de alcanzar madurez en sus indicadores de gestión.