Las mujeres de la Isla de la Juventud celebran con orgullo el nuevo aniversario del triunfo del Primero de Enero de 1959, pues son fruto de este proceso revolucionario, el cual ha defendido sus intereses y los de la familia.

Una de las grandes fortalezas que las enorgullecen es representar al 90, 6 por ciento de las cubanas, mayores de 14 años, con una composición heterogénea, sin discriminación de ningún tipo, además de estar organizadas en las comunidades del país.
Cómo no estar de pláceme en este nuevo cumpleaños de la Patria, expresa Annia Rivero Abella, secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el Municipio Especial, si antes de 1959 las mujeres eran mercancías, objeto sexual, destinadas al ámbito privado, ocupaban un rol secundario en la sociedad. Eran triplemente discriminadas, por ser mujer, pobre y negra.
Según el censo de 1953, un 12 por ciento de la fuerza ocupada era de mujeres, trabajaban 194 000, de ellas, alrededor de 70 000 laboraban como domésticas y unas 100 000 ejercían la prostitución.
También recoge que el 59 por ciento de los analfabetos eran mujeres, las radicadas en zonas rurales malvivían, muchas morían por complicaciones derivadas del embarazo y el parto. El consumismo se imponía como modelo de éxito.
Pero el Primero de Enero de 1959 recibieron con fervor, entusiasmo y confianza el triunfo de la Revolución cubana, cuyas primeras tareas fue organizarlas y poner en práctica su espíritu creativo y entusiasta. Surge entonces la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) con muchos retos en función de alcanzar la igualdad de oportunidades.
Retos y desafíos
Entre los grandes logros que benefició a las féminas, habla Rivero Abella: La Campaña de alfabetización; la creación de escuelas para las domésticas; círculos infantiles e instituciones escolares para campesinas; ser brigadistas sanitarias y combatientes en el ataque a Playa Girón; protagonistas de la campaña por erradicar la prostitución, además de impulsar la matrícula de niñas y niños en centros docentes.

Han pasado 67 años de aquel Primero de Enero, las cubanas hoy cuentan con autonomía, así lo ilustran los números de su representación en los cuadros en el sector estatal civil, ministras, delegadas a las asambleas provinciales del Poder Popular, presidentas de este órgano de gobierno; diputadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembros del Consejo de Estado.
Agnery Tejeda Castillo, dirigente sindical con ocho años de experiencia en el sector jurídico, expresó que “decir mujer es hablar de búsqueda de soluciones a los problemas cotidianos, a pesar de las condiciones adversas debido a dificultades económicas, organizativas y tecnológicas; pues, quienes dirigen las secciones sindicales debemos prepararnos y asumir el protagonismo a partir de argumentos y conocimientos, buscar soluciones a problemas cotidianos y atender a los afiliados, como esencia de nuestro trabajo.
“Muchos retos tenemos desde lo sindical para continuar apoyando la obra revolucionaria, en primer lugar adecuar el funcionamiento orgánico a los nuevos tiempos, si queremos hacer más atractivo el papel de la organización en nuestros barrios”, concluyó la dirigente sindical.
Otra voz femenina
Mientras Ailec Carroso García, profesora de Español Literatura de la escuela de formación pedagógica Martha Machado Cuní, se enorgullece de los logros alcanzados como mujer, no sin antes alertar la necesidad de eliminar patrones culturales sexistas y discriminatorios existentes en ocasiones, por el bien de una cultura de igualdad.

“Dedicarle especial atención al trabajo con las jóvenes. Priorizar la labor dirigida a orientar a la familia. Visibilizar la labor de la organización en la prevención y eliminación de cualquier manifestación de violencia hacia las mujeres y las niñas”, dijo la docente.
Todas hablan con orgullo y comprometidas con el futuro como continuadoras de la Patria que soñó Martí, la de los héroes y heroínas de ayer y de hoy, la que defendió Vilma en cada uno de sus luchas; la que merecen y necesitan nuestras hijas, nietas, y el pueblo de Cuba.
Escucharlas es sinónimo de fuerza, valor, multiplicidad de roles, inteligencia, capacidad, habilidad, talento… e innumerables sustantivos que demuestran el aporte de esta masa en todas las aristas y sectores de la sociedad, incluso, en aquellos considerados masculinos.
Mirarlas es imaginarlas en cualquier oficio, por difícil o contradictorio que parezca, lo cual habla de su empeño por visibilizarse; antes no tenían esta posibilidad porque los empleos eran patrimonios de los hombres por su rol de sustentar a la familia, mientras esto ocurría, ellas permanecían en casa al frente del lavado, el planchado, la cocina, el zurcido u otras tareas domésticas.

