La Confederación General del Trabajo (CGT) en El Corte Inglés cumple un año de movilizaciones continuadas para denunciar el deterioro de las condiciones laborales en la empresa. El aniversario coincide con una fecha ya histórica para la plantilla: el 7 de enero de 2025, cuando tuvo lugar la primera manifestación en la historia de El Corte Inglés, celebrada en el barrio de Salamanca, rompiendo por primera vez el silencio y el miedo en una compañía que durante décadas ha blindado su imagen frente a cualquier protesta laboral.

Aquella movilización marcó un antes y un después. No solo rompió un tabú interno, sino que tuvo un importante impacto mediático y social, visibilizando una realidad que la empresa trata de ocultar bajo el relato de la “gran familia”. Desde entonces, CGT ha sostenido un calendario de protestas para exigir condiciones laborales dignas frente a un modelo que prioriza el beneficio económico sobre la salud, la conciliación y la dignidad de la plantilla.
Un año después, el próximo 7 de enero a las 11:00 horas, CGT convoca una nueva manifestación frente a la tienda insignia de El Corte Inglés en el Paseo de la Castellana, un espacio emblemático donde la empresa concentra su apuesta por la imagen, las marcas de lujo y la proyección corporativa. Un escenario elegido conscientemente para confrontar ese discurso con la realidad laboral que viven quienes sostienen el negocio día a día.
Las trabajadoras y trabajadores denuncian jornadas abusivas de hasta 10 horas, semanas que alcanzan las 56 horas, trabajo en domingos y festivos sin compensación justa, salarios precarios, insuficientes para afrontar el coste de la vida actual, sobrecarga de trabajo estructural, derivadas de plantillas recortadas y aumento constante de funciones.
Falta de incentivos y reconocimiento, pese al incremento de exigencias y presión.
Todo ello se produce mientras El Corte Ingles declara beneficios millonarios, evidenciando una brecha cada vez mayor entre los resultados económicos de la empresa y las condiciones reales de quienes sostienen su actividad diaria.
Antes de salir a la calle, CGT agotó las vías formales mediante reclamaciones internas y acciones judiciales, encontrando como respuesta el bloqueo y la dilación. El punto de inflexión llegó cuando, en plena campaña de Navidad, se eliminaron derechos mínimos como las horas de compensación navideñas.
“Ahí quedó claro que no bastaba con esperar soluciones desde los despachos. “Había que hacerlo visible” señalan desde CGT.
Las manifestaciones no solo han servido para fortalecer la organización interna, sino también para conectar con una parte creciente de la ciudadanía.
Muchas personas, incluso clientas habituales, reconocen ya una percepción compartida. El Corte Ingles ya no es lo que era.
Desde CGT apuestan por un sindicalismo combativo, independiente y transparente, que no negocia a espaldas de la plantilla y defiende que los derechos no se conceden, se conquistan. “Esta lucha no es solo por nuestras condiciones, sino por la dignidad del trabajo y contra la precarización creciente del sector”, señalan.
(Tomado de Información.es)

