Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, dijo en X que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente sobrepasan una línea inaceptable” y amenazan “la preservación de la región como zona de paz”. Exhortó a la comunidad internacional a “responder de forma vigorosa” a través de Naciones Unidas.

La presidenta de México Claudia Sheinbaum, por su parte, condenó la intervención, rechazó el ataque y llamó a la ONU a “actuar inmediatamente” a favor de la paz.
“América Latina y el Caribe es una zona de paz, construida sobre la base del respeto mutuo, la solución pacífica de controversias y la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza. Por lo tanto, cualquier acción militar pone en grave peligro la estabilidad regional”, declaró el Gobierno mexicano, instando a la ONU a “actuar de inmediato para ayudar a reducir las tensiones”.
Gabriel Boric, presidente de Chile, impugnó lo sucedido y alertó que hoy es Venezuela, pero mañana puede ser cualquier otro país. “Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de EE. UU. y hacemos un llamado a buscar una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país”.
Para el mandatario suramericano que en marzo entregará la banda presidencial al derechista José Antonio Kast, la pretensión estadounidense de controlar el territorio venezolano “sienta un precedente extremadamente peligroso”. El sucesor, en cambio, calificó el operativo como “una buena noticia para la región”, opinión compartida por el mandatario argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y otros políticos afines a Estados Unidos.
Desde Colombia, el mandatario Gustavo Petro calificó las acciones de Washington como un “ataque a la soberanía” que podría conducir a una crisis humanitaria. El titular pidió una reunión “inmediata” de la Organización de Estados Americanos (OEA), de las Naciones Unidas (ONU) y, desde su condición de presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), convocó a la cumbre extraordinaria del organismo que tuvo lugar este domingo en Bogotá.
Luego del operativo militar contra Venezuela, Donald Trump reiteró sus amenazas contra Colombia y, en su habitual tono intimidatorio, dijo que el presidente Gustavo Petro “debería cuidarse el trasero” porque “está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos”.

