Su nombre surgió de un río: Mayabeque, provincia de lucha, cultura y vida. Fue en agosto del 2010 que la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó su constitución, mas su identidad viene de mucho antes, porque cada uno de sus 11 municipios ya tenía una historia y tradiciones.
En sus fértiles tierras se asentaron aborígenes; el dolor de los esclavos quedó grabado en los ingenios. Entre cañas, tabaco y viandas se ha levantado durante siglos el canto del campesino.
San José de las Lajas es su capital; Batabanó sigue apostando al mar, y en Bejucal, aún resuenan charangas cuyos tambores se escuchan más allá de sus parajes.
En el territorio estuvo el primer sitio fundacional de la Villa de San Cristóbal de La Habana, que luego pasó a la costa norte, al puerto de Carenas. Y si bien existen discrepancias entre los historiadores respecto al lugar exacto de su ubicación, se cree que uno de los sitios más probables sea el centro del antiguo Hato de San Pedro de Mayabeque, actualmente borde entre los municipios de Melena del Sur y Güines.
Por esta región marcharon las tropas mambisas dirigidas por el Generalísimo Máximo Gómez y el Mayor General Antonio Maceo durante la invasión a occidente, y se realizaron importantes acciones. Bejucal fue tierra del bravo mambí Juan Delgado González (1868-1898), el valiente coronel del Ejército Libertador, que aquel trágico 7 de diciembre de 1896, rescató el cadáver de Antonio Maceo en San Pedro, para que no cayera en manos del enemigo español.
En la finca Santa Elena, ubicada en Los Palos, Nueva Paz, hicieron prácticas de tiro y otras actividades jóvenes revolucionarios que participaron en las acciones del 26 de julio de 1953. Con la alborada de la Revolución, años después, el municipio de Melena del Sur fue el primer territorio del país declarado libre de analfabetismo, el 5 de noviembre de 1961.
Mayabeque es la provincia más pequeña del país en extensión y tiene más de 75 mil habitantes.
Se le reconoce su capacidad agraria e industrial. En sus fértiles tierras, la producción es variada. Y existen importantes industrias alimentarias, químicas y centros de investigación. Lugar destacado tiene la Universidad Agraria de La Habana, formadora de numerosas generaciones de hombres y mujeres de ciencia.
En cualquier sitio de la provincia, las décimas vuelan en guateques, penetran en el corazón de los pobladores. Incluso, niñas y niños improvisan en franca apuesta porque aquel género siga creciendo como las palmas reales de sus campos.
La identidad de los mayabequenses se ha tejido con la mezcla de lo campesino, científico, cultural e histórico. Ahora, cuando mujeres y hombres se reúnen en el estadio Nelson Fernández, en San José de las Lajas, y vitorean a Los Huracanes, su equipo de béisbol, se identifica el sentido de pertenencia del pueblo a su terruño.