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Asiel cabalga con sus vecinos

Le veo sonreír, leve y tiernamente, y me contagia su optimismo. Conversa y me deslumbra con sus argumentos. Convence y aúna; es incansable… Puedo asegurar que sus electores lo admiran.

Asiel Aguada Barceló es un joven batallador, presidente del Consejo Popular de la demarcación Saquenaf-Caracatey, desde hace varios años, y actualmente es candidato a diputado al Parlamento cubano por el municipio capital de Villa Clara.

 

Asiel aparece al centro, junto a integrantes de la comunidad. Foto: Lourdes Rey

 

Nada le es imposible, tiene por práctica convocar y hacer que le propongan soluciones; nació para líder y lo es. Con menos de 30 años lleva las riendas de uno de los Consejos Populares más complejos de la ciudad de Santa Clara por extenso, periférico, con 51 comunidades aisladas, diferentes entre sí.

Durante la etapa dura de la COVID-19 la labor de Asiel fue encomiable: protegió la comunidad, creo condiciones para el aislamiento de las personas, e incluso para los vacunatorios. Ante ciclones e incendios toma decisiones para salvaguardar vidas y bienes… Está al frente de cada uno de los acontecimientos; su madre siempre está a su lado y la comunidad lo apoya incondicionalmente.

Su pensamiento es estratégico, ha concebido proyectos comunitarios que son paradigmas en el municipio. “Tenemos una colmenita rural que tuvo como propósito que los niños de los parajes más distantes perdieran la timidez; también creamos un área biosaludable con el profesor de Educación Física, Silvino Castro, quien recuperó, con ayuda de entidades de la zona y los propios habitantes, equipos que iban a ser desechados. Ahora aquello es un lugar para la práctica de deportes”, dijo.

Hay otros logros: un proyecto dedicado a Martí, un espacio medioambiental para preservar especies endémicas de Rebacadero, la más intrincada de las comunidades, y actividades sistemáticas para los adultos mayores y con las mujeres creadoras.

Los habitantes del Consejo Popular aseguran que su desvelo son las escuelitas, casi todas rurales, de las cuales dice: “Son un dulce, un pincel, todas pintadas, con jardín, el busto de Martí y la bandera; ante ella se conmemoran las fechas históricas”, y muchos agradecen su empeño por establecer una Facultad Obrero Campesina, la que cambió la vida a los pobladores. A su vez, las madres solas con varios hijos cuentan con su amparo.

“Si tengo casa digna es por su ayuda, mi familia les agradece a la Revolución y a él”, afirmó enfática y con orgullo Ismaray Rodríguez.

Por su gestión, inteligencia natural y capacidad de establecer prioridades, ya en su Consejo existen farmacias, un punto de gas, fueron mejoradas las condiciones del Sistema de Atención a la Familia (SAF), se crearon mercados, llegan con regularidad productos de primera necesidad, el vínculo es constante y efectivo con la Universidad de Ciencias Médicas, el politécnico de la salud y los demás centros enclavados en el perímetro.

Camina todos los vericuetos de la zona, anda por cada uno de ellos casi diariamente, conoce a los pobladores y los llama por su nombre, realiza encuestas sobre la prestación de los servicios, está al tanto de todos los problemas. “Son muchos los retos, como el abasto de agua, mejorar los viales, la vivienda, pero lo importante es cabalgar juntos”.

Sin duda, cabalgan juntos comunidad y delegado, los impulsa un lema que se ha hecho viral en Saquenaf-Caracatey: “Desde el barrio trabajar en lo grande y lo pequeño, mi corazón late por ti”, expresó Asiel emocionado.

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