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RETRATOS: La esencia de una delegada

No sé de dónde saca fuerzas Marlén Rodríguez Callao, la delegada de la circunscripción 36 del consejo popular Toledo, en Artemisa. Es incansable. Está al tanto de todo lo que ocurre en El Chalet, el barrio al cual llegó en 1992 y que ha asumido como si fuera su cuna. Lo mismo escucha el criterio de una familia que necesita mejorar su casa, de un anciano que requiere atención diferenciada o una mujer que aspira a incorporarse a un trabajo.

 

Foto: Agustín Borrego Torres

Cuando la conocí, estaba en plena faena, involucrada en las labores que se desarrollan en su comunidad, consideraba vulnerable. Llevaba puesta una gorra, para evitar sobre su cabeza los impactos del sol del mediodía, que resulta implacable. Desde que en octubre de 2021 comenzaron las labores en El Chalet, ella ha tenido el protagonismo que su responsabilidad le concede.

Es una líder querida por sus vecinos. Lo corroboran las palabras de algunos que recuerdan cómo durante la etapa más crítica de la Covid-19 ella se desvivió por todos como si fuera una madre. Corría por cualquiera, no importaba los riesgos.

Según refirió, los factores de la comunidad, de conjunto con el grupo coordinador, diagnosticaron las principales problemáticas que afectaban la calidad de vida de los habitantes de la zona: el mal estado de viviendas y viales; falta de alumbrado público, alta incidencia de desvinculados del estudio y el trabajo, entre otros asuntos. Y comenzó la transformación con el acompañamiento de organismos e instituciones de la localidad.

 

Marlén Rodríguez Callao, la delegada de la circunscripción 36 del consejo popular Toledo, resaltó el papel de todos los factores de la comunidad. Foto: Agustín Borrego Torres

Ahora, cuando mira cuántas cosas se han logrado desde que se iniciaran las labores, se siente reconfortada y con más fuerzas para servir a sus coterráneos.

 

Una experiencia especial

Aunque nació un 4 de julio de 1972 en el capitalino hospital ginecobstétrico Eusebio Hernández (más conocido por Maternidad Obrera), confiesa que es artemiseña ciento por ciento. Se debe a su tierra y a su gente. De sus padres y maestros adquirió los valores de los cuales hoy se enorgullece: laboriosidad, patriotismo, lealtad y disciplina.

Muy joven comenzó a laborar en la Planta de Incubación Eduardo García Lavandero, donde se desempeñó como sexadora (clasificación del sexo de las aves recién nacidas, por el emplume rápido): “Ese es un trabajo muy bonito. Desde ahí se garantizan las pollitas a la Empresa Avícola Artemisa, en reemplazo de las gallinas ponedoras”, expresó.

Su entrega fue reconocida con la condición de Vanguardia Nacional en más de una ocasión, además de ser la mejor sexadora a nivel de todo el país durante varios años. En la empresa también se desempeñó como dirigente de la UJC y fue elegida delegada al VIII Congreso de la organización juvenil.

“Durante algún tiempo fui secretaria de la sección sindical en mi centro y en el 2006 fungí como miembro no profesional del comité municipal del PCC en Artemisa; ya en el 2008 era cuadro profesional, responsabilidad que ocupé hasta hace un año en que pasé a ser especialista”, añadió.

 

La importancia de escuchar al pueblo

Nunca ha sido una mujer de decir que no ante alguna tarea. “Cuando en el 2004 ocurrió el huracán Charley, el cual nos hizo bastante estragos, Cándido Morejón, presidente de nuestro consejo popular, me pidió ayuda, y me involucré en todas las tareas que pude. En el 2005 resulté elegida delegada de la circunscripción”, alegó.

Al hablar de la transformación que ocurre en El Chalet, Marlén evocó nombres de algunos vecinos, los más antiguos, ya fallecidos, que siempre abogaron por algunos de los cambios que hoy son visibles, y subrayó que estarían orgullosos.

 

Frente al Chalet que dio nombre al barrio. Foto: Agustín Borrego Torres

 

Las aceras, el asfalto de la calle, el alumbrado público; sobresale el parque, con bancos y jardinería; las mejoras en el Consultorio Médico de la Familia, la bodega y la Cooperativa No Agropecuaria son algunas de los beneficios que ya disfrutan. Muchas familias agradecen poder acceder al agua y en otros hogares haber salido del piso de tierra. En esa labor han estado presentes empresas, trabajadores y los propios habitantes del barrio, quienes han dado su aporte, para que hoy el rostro sea otro, aunque aún faltan obras por terminar.

La delegada resalta el trabajo mancomunado de todos, sin lo cual sería imposible lo que se ha hecho.  Puso como ejemplo a la FMC, organización a la que pertenece. Significó que han realizado los talleres con la participación de mujeres creadoras, que han puesto a prueba sus habilidades para confeccionar diferentes piezas que han tenido aceptación entre los habitantes.

En todo ese quehacer ha estado siempre presente el amor, el que ella respira en su hogar y entre sus compañeros. Por eso, resaltó el apoyo de la familia; de su esposo Sergio, el hijo Julio César y la hija Maylin. Ellos son aliento en todas las jornadas.

“Representar al barrio es un orgullo. Se trata de buscar la solución, aunque no siempre se pueda”, acotó y ante la pregunta de qué características debe tener un delegado para tener éxito ante sus electores, dijo:

“Lo primero es no mentir, escucharlos, y que ellos sientan que son parte de tu familia. Para mí es muy importante escuchar al pueblo, esa es la tarea más importante de un delegado y de un revolucionario”, concluyó.

Puede consultar anteriores RETRATOS aquí:

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