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La Venezuela agredida seguirá en batalla

Sobre la presentación de Venezuela ante el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el martes último, se centraron las miradas de medios de in-comunicación de Occidente y de la derecha mundial, ocasión que al parecer debían aprovechar y entre todos – en línea editorial – arremeter una vez más contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro y su proceso transformador.

 

 

 

Convertir a la nación bolivariana y a su proceso emancipador en el punto de mira de quienes – supuestamente – abogan por la defensa de los derechos humanos y por tanto, no dejan de acusar a esta nación de las más disímiles violaciones, pareciera un tema ya manido y hasta aburrido, si no fuera algo tan serio.

Y es que poco a poco se ha pretendido construir la imagen de un país cuya institucionalidad cada vez se separa más de los intereses del pueblo, fragmentada, cuyos dirigentes – a los que se les llama tiranos, dictadores, esbirros – pretenden mantenerse en el poder por la fuerza, irrespetando la democracia, la voluntad popular, la opinión y recomendaciones de organismos internacionales que sí creen saberlo y resolverlo todo.

En tanto, la violación de los derechos humanos es quizás la más socorrida de las justificaciones para arremeter contra el proyecto chavista, mientras se ignora – o se pretende ignorar – los daños reales del bloqueo económico, las medidas coercitivas unilaterales y la guerra mediática y cultural sin precedentes a la que ha sido sometido el pueblo venezolano, aún más en tiempos de pandemia y crisis económica mundial.

No a la instrumentación política de los derechos humanos

A la nación bolivariana no pueden perdonarle la resistencia, la dignidad, la valentía, que los máximos líderes del chavismo mantengan en alto el legado de su Comandante eterno y más allá de aciertos, errores y obstáculos, la Revolución haya sobrevivido con la cabeza erguida uno de los años más duros que ha vivido la humanidad, mucho más cruel para un país contra el cual se han enfilado todo tipo de cañones.

Con esa misma dignidad, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez – quien tuvo a su cargo la presentación del III Examen Periódico Universal del Consejo de DD.HH. en Ginebra, Suiza, llamó a evitar el uso del sistema de derechos humanos como herramienta política contra otros países y denunció la presencia en ese órgano de representantes de países que sí son responsables de afectaciones directa al bienestar de los venezolanos.

Rodríguez hizo referencia a las más de 500 medidas coercitivas impuestas ilegalmente por Estados Unidos contra su país y el secuestro del oro que solo pertenece a su nación, de lo que sí no hablan quienes atacan a Venezuela.

Para la líder chavista, deben realizarse más estudios y denuncias de violación de los derechos de los pueblos que son sometidos a medidas coercitivas impuestas unilateralmente, en vez de impulsarse una «guerra de crisis humanitaria» cuyo objetivo es buscar excusas  para que potencias extranjeras intervengan en su país.

La vicepresidenta venezolano aseguró que la pandemia de la Covid-19 ha demostrado la desigualdad que existe en el mundo, pero  «Venezuela ha mostrado números significativos en el control de la pandemia (…) y ha dado ejemplo frente al modelo capitalista de atención a la salud».

«En las peores coyunturas de asfixia económic», con la pérdida del 99 por ciento del ingreso de divisas, nuestros recursos fueron bloqueados para la adquisición de vacunas y equipos en la lucha contra la Covid-19″, precisó.

Ante ese escenario – consideró Delcy Rodríguez – las autoridades venezolanas lograron realizar las gestiones necesarias para adquirir las vacunas y los tratamientos que ayudaran a combatir el coronavirus, aunque «la humanidad no termina de entender que o marchamos unidos todos juntos para resolver los problemas o seguiremos afectados».

Consideró que en su país nunca se han dejado de atender asuntos vitales para la población como la vivienda, educación, salud y la economía, indispensables para la garantía de los derechos humanos y que se aceptaron las 193 recomendaciones realizadas aunque el Consejo de DD.HH debe revisarse profundamente para evitar manipulaciones.

En tanto, el canciller venezolano Félix Plasencia resaltó el apego de su gobierno «a los principios de objetividad, imparcialidad, no selectividad, no politización, diálogo genuino y cooperación» en estos ámbitos, contribuyendo positivamente con la comunidad internacional en la labor de promoción y protección de los derechos humanos, por lo cual presentarán su candidatura para la reelección en el Consejo durante el año que recién comienza.

Sin embargo, Plasencia  denunció en su cuenta en Twitter que actualmente se viola también y de forma vil, el derecho de Venezuela a participar activamente del Sistema de Naciones Unidas, al impedirsele honrar el compromiso financiero internacional de su membresia, lo cual atenta contra la soberanía de un «país que se ha mantenido en pie de lucha para garantizar el bienestar del pueblo».

 

«Quien niegue o calle las sistemáticas violaciones al derecho internacional que el bloqueo provoca, hace que ese silencio o esa negación se conviertan en cómplices de la agresión. No solo es un ataque contra Venezuela, lo es en contra  de todo el Sistema Multilateral», dijo al respecto el Secretario Ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Libre Comercio de los Pueblos (ALBA – TCP), Sacha Llorenti.

Revolución es Resistir, Revolucionar, Renacer 

Si bien el año 2021 impuso grandes retos a la patria de Bolívar y Chávez y al proyecto social que lidera Nicolás Maduro, la Revolución continuó consolidándose, apostando por la paz, por el diálogo y obtuvo una importante victoria en las elecciones regionales de noviembre último, ratificando al chavismo a la cabeza del mapa político del país.

Y aunque en términos económicos la nación enfrentó los más grandes desafíos, se profundizó la unión cívico – militar, el gobierno supo reorganizarse, tomar decisiones y enrrumbar los caminos ante cada situación impuesta por la pandemia, el bloqueo, la falta de recursos y las más disímiles agresiones y amenazas internas y externas, haciendo de la participación popular, un arma imprescindible para seguir y vencer.

Hace apenas unos una semana, el presidente de la República, Nicolás Maduro, durante la presentación de su mensaje anual ante la Asamblea Nacional propuso la agenda Plan 2022-2030, definiéndola como una nueva época de transición hacia el socialismo con un sistema de gobierno que enarbolará las tres nuevas R: Resistencia, Renacimiento y Revolucionar.

Para Maduro, se trata de la resistencia profunda, la resiliencia ante la embestida del imperio, una resistencia moral y política para resistir al bloqueo; el renacer del espíritu original de la patria, los valores del Proyecto Simón Bolívar y la Venezuela potencia; y revolucionar para cambiarlo todo de nuevo, para hacer de todo y hacerlo bien.

Especificó que es la resistencia nacional una línea fundamental para los años que están por venir y abarca todos los ámbitos: el militar, cultural, político ideológico, espiritual y ético frente al imperialismo, sus campañas y agresiones.

«Necesitamos un revolucionar permanente, una renovación, un cambio para mejor, para bien» – detalló el mandatario – pues «una revolución que se estanque y se haga conservadora, que crea que todo está bien y que todo está hecho, ya no es una revolución, es sencillamente un gobierno, un partido o una política y deja de ser un proceso revolucionario.

Para el presidente venezolano, vienen tiempos buenos y mejores, en los que el Socialismo del Siglo XXI sigue siendo el camino, un socialismo «democrático, cultural, cristiano, bolivariano y chavista» que permita la consolidación de la Revolución Bolivariana por el camino pacífico, así como el progreso y la prosperidad que han impedido las golpizas propinadas por la pandemia y el bloqueo.

«Es momento de unión y trabajo conjunto, sin tintes políticos, sin partidismos, para garantizar el vivir viviendo de las y los venezolanos con total articulación y gobernando desde las bases. Avancemos en el ganar – ganar del Pueblo con entendimiento, diálogo y coordinación», ha sido el llamado de Maduro en estos días de inicio en los que lo hemos visto, lo  mismo rindiendo cuentas, que hablándole al pueblo o reunido con los gobernadores de la oposición y el Consejo Federal de Gobierno para delinear juntos el camino a seguir.

 

Todo esto a pesar de los intentos cada vez más evidentes por manipular y dividir un país que ha escogido en las urnas una u otra vez su destino, y al que pretenden hacer creer que un proceso revocatorio contra el presidente constitucional, es la solución para sus problemas y necesidades.

«En la lucha diaria se aprende y se forja la conciencia, la inteligencia, los valores, el coraje, el patriotismo, la fuerza moral y espiritual de un Pueblo. Debemos hacer un gran esfuerzo de coordinación para atender las necesidades y prioridades del pueblo; pensemos en grande, levantando las alertas con alternativas y acciones articuladas que brinden soluciones los problemas más sentidos del pueblo», ha sido el llamado del mandatario.

 

2022 se erige como un año que serán también muy complejo. No faltarán las amenazas, las agresiones, las mentiras en torno a la Revolución Bolivariana y sus principales dirigentes. Pero los pueblos son sabios y la Venezuela agredida, seguirá en batalla.

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