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Con Filo: Resistencia y creación

Ayer en nuestros noticiarios me llamó la atención una afirmación del primer secretario del Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante una intervención en el tercer pleno del Comité Central que acontece hasta este viernes en el Palacio de las Convenciones.

Imagen: Alfredo Martirena Hernández

Decía el también Presidente de la República que durante el año que concluye no solo hubo resistencia, sino también creación, al referirse a todo lo que debimos enfrentar en este 2021, y al modo en que se hizo.

Y es verdaderamente notable esa observación, si tenemos en cuenta las condiciones en que se ha desempeñado la sociedad cubana, y en particular su economía, durante estos últimos doce meses.

La noción de resistir no es nueva en la historia de la Revolución, siempre bajo asedio, ataques y amenazas, desde aquel triunfo de enero de 1959 cuyo  aniversario 63 pronto celebraremos.

Para no ir tan lejos, recordemos el llamado periodo especial, aquella profunda crisis que provocó en los años 90 del siglo pasado la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, en lo que alguna vez de denominó también un doble bloqueo.

En aquel momento también hubo que apelar a la resistencia, bajo el principio de la salvaguarda de las principales conquistas sociales, en un escenario donde era casi imposible hacer algo diferente, con una postergación de metas y estrategias de desarrollo.

Sin embargo, la situación que en los últimos dos años hemos vivido a partir del recrudecimiento extremo del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos y la pandemia de Covid-19, es cualitativamente superior, porque el país optó por continuar, en paralelo con las medidas de emergencia, en un camino de transformaciones económicas y sociales que ya estaba trazado con la participación de toda la población.

No solo hubo creación en materia de investigación científica, para conseguir la hazaña de nuestras propias vacunas contra el nuevo coronavirus.

Por increíble que parezca, se decidió profundizar en el perfeccionamiento de aspectos claves del modelo económico, aún en medio de las severas afectaciones globales e internas que impactaron seriamente en nuestras principales industrias y servicios.

Tampoco se detuvieron las acciones para empezar a materializar muchas de las aspiraciones sociales que sintetizó la Constitución en el 2019, con un arduo trabajo paralelo en un amplio cronograma legislativo, mediante el cual se deben concretar todas los avances que pide y necesita nuestra ciudadanía en materia de derechos y garantías.

Por supuesto, no es lo mismo crear en condiciones óptimas, o al menos más cómodas, de estabilidad y crecimiento económico, que hacerlo en medio de una enconada resistencia, en primer lugar, por salvaguardar la vida de las personas, y en medio además de una guerra declarada desde el exterior para desestabilizar el país y llevarnos a la desesperación.

Es hasta lógico que en tales circunstancias no todo saliera exactamente como se diseñó, e incluso que lo planeado tuviera imperfecciones y errores.

Ha sido obra humana, sujeta a tensiones y problemas nunca antes vistos, donde lo más importante resulta la voluntad de evaluar constantemente y corregir las desviaciones que se producen, con una honestidad y transparencia que habla mucho de nuestro modelo democrático de gobierno y participación popular.

Lo que nadie habría perdonado sería el inmovilismo o el retroceso en cuestiones estratégicas y de principios. Y eso ni ocurrió, ni debemos permitir nunca que suceda.

Tenemos ahora graves carencias, es cierto,  que quizás no nos permitan regalarnos esos mejores festejos que nuestro pueblo merece y todos querríamos siempre poder hacer, con nuestras familias o en los colectivos laborales. Pero motivos para celebrar, sobran. Y para ello también hay que combinar, como decía ayer el primer secretario del Partido y presidente Díaz-Canel, la resistencia con la creación.

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