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El Moncada: semilla de la Revolución socialista (V y final)

El Programa del Moncada expuesto por Fidel en su alegato La historia me absolverá, contenía las máximas aspiraciones revolucionarias que se podían alcanzar en aquel momento de nuestra historia: respondía también al nivel de conciencia que poseían las masas e incluso a las concepciones políticas de la mayoría de los integrantes del Movimiento que no eran comunistas.

Sin embargo, la aplicación consecuente del programa y la agudización de la lucha de clases que de ello se derivó, fue forjando la ideología del pueblo y lo fue convirtiendo paulatinamente, al calor de los hechos revolucionarios, en un pueblo de ideas socialistas.

Ese proceso tan radical ocurrió en nuestro país en el breve lapso de 28 meses.

En ese tiempo se cumplió la fase nacional-liberadora y se sentaron las bases para la construcción del socialismo.

Las primeras medidas tomadas por la Revolución estuvieron encaminadas a la destrucción del aparato político, administrativo y represivo de la burguesía y a poner en su lugar los órganos del poder revolucionario.

Así se disolvieron los partido y grupos políticos cómplices de la tiranía; se desactivó el viejo ejército que fue sustituido por el Ejército Rebelde, formado y forjado en el combate e integrado por el propio pueblo; se sustituyeron los órganos de poder estatal burgués en todas las instancias, por las autoridades revolucionarias; se eliminaron los organismos represivos y la odiosa policía de la dictadura y se creó la policía revolucionaria.

Tales medidas constituyeron un duro golpe para las clases explotadoras que se vieron privadas de sus instrumentos de dominación y coerción, mientras que los otrora desposeídos se encontraron por primera vez en la historia del país, en las posiciones dirigentes y protagónicas.

Por otra parte, las masas recibían por primera vez también, hechos y no solo promesas: la eliminación del desempleo, lacras como la prostitución, la mendicidad y el juego que habían alcanzado cifras alarmantes; la rebaja de los alquileres y de las tarifas telefónicas y eléctricas; la Ley de Reforma Agraria; la atención a la educación y la salud…

Unido a ello, fueron tomando en sus manos ,los medios fundamentales de producción al nacionalizarse las empresas, comercios y bancos de los capitalistas nacionales y extranjeros.

Estos cambios  no solo alteraron la base económica del país sino iban transformando las ideas, iban madurando nuevas concepciones muy alejadas de aquellas que había entronizado en la conciencia popular durante decenios la calumniosa propaganda imperialista.

Si hasta entonces infundía pavor la palabra comunismo, el 16 de abril de 1961 los hombres y mujeres del pueblo alzaron sus brazos armados en el sepelio de las víctimas de los cobardes bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto de Santiago de Cuba,  como preludio a la invasión mercenaria de Playa Girón, para decir sí al futuro socialista.

Cuba se convirtió así en el primer país socialista del hemisferio occidental, lo cual era una consecuencia inevitable del desarrollo del proceso revolucionario, porque como expresó el Comandante en Jefe:

“Haber derramado la sangre del Moncada y de miles de cubanos más para mantener el capitalismo habría sido sencillamente un  crimen.

“Un decisivo salto en la conciencia política se había producido desde el 26 de Julio de 1953. Ninguna victoria moral pudiera compararse a esta en el glorioso camino de la Revolución.

Si quisiéramos resumir, en pocas palabras, la importancia del ataque al cuartel Moncada diríamos que fue el reinicio de la lucha armada en Cuba; el nuevo clarín de combate por la emancipación. Fue una sacudida a la conciencia nacional, una prueba de rebeldía; y señaló el acertado camino que conduciría a la liberación definitiva de la Patria del yugo neocolonial imperialista y a la instauración de la sociedad más justa: el socialismo.

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