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Ciencia y tradición = + alimentos (+ Fotos)

árbol en las manos

La agricultura cubana necesita de la ciencia para aumentar las cosechas, y de las exportaciones con vistas a obtener la divisa que poco a poco le permita recapitalizar su base productiva. Ambas repercuten en la sustitución de importaciones de alimentos, acápite en el que Cuba invierte cada año alrededor de 2 mil millones de dólares.

 

La ciencia en función de la producción. Foto: Periódico Escambray

Para algunos pudiera parecer un camino trillado o una justificación, pero un país bloqueado, al que cada día le aprietan más la cuerda tratando de asfixiarlo, tiene que aprovechar el talento de sus hijos para romper esas barreras, y seguir adelante, desarrollándose.

Bastaría un ejemplo de cuanto afecta el bloqueo de Estados Unidos a la agricultura cubana: el programa de desarrollo arrocero absorbe la mayor parte del fondo de inversiones del Ministerio de la Agricultura. Hace dos años, compraron máquinas nuevas, entre ellas cosechadoras y tractores para las labores agrícolas, que se pusieron en explotación inmediatamente.

Sin embargo, a posteriori fue imposible adquirir piezas de repuesto y los insumos para garantizar los ciclos de mantenimiento y las reparaciones que exigía la ficha técnica de cada equipo. Como consecuencia, muchos dejaron de funcionar o rendir lo planificado, afectando la campaña arrocera, fundamentalmente a las cosechas.

Cooperación y tesón

La agricultura tiene un fuerte componente en la ciencia. No por gusto la prioridad que le brinda el Gobierno al más alto nivel, incluidos encuentros asiduos que son evidencia de cero brazos cruzados y mucho intelecto, con resultados, en el afán de sacar rendimiento a las tierras.

Foto: Lourdes Rey

 

Una veintena de centros de investigación, con especialistas altamente calificados, trabajan bajo la demanda de la producción para dar respuestas a problemas o simplemente introducir logros científicos.

Los centros de vitroplantas son fundamentales para diversificar variedades. Foto: Ronald Suárez

El Centro de Bioplantas de la Universidad Máximo Gómez, de Ciego de Ávila, aporta las vitroplantas para el programa de diversificación varietal de la piña, logrando un encadenamiento con la Empresa Agroindustrial Ceballos, que la cultiva, la procesa en su industria, y luego la exporta fresca o en almíbar. Cierra un ciclo productivo que aporta eficiencia y calidad en cada una de sus rutinas.

Este sería el ideal para los resultados de los estudios y la producción, que tiene un fuerte estímulo con las nuevas políticas aprobadas por el Estado, encaminadas a obtener alimentos sanos para el mercado interno y otros de alta demanda en el exterior, las cuales se complementan con la apertura del sector no estatal a la exportación.

Con ciencia, innovación, técnicas ancestrales y mucha constancia, hay campesinos que rápidamente venden a otros países productos inesperados, como el limón y el  aguacate, noticia que hace pocos meses se alzó en titulares cuando ambos estuvieron circulando por mercados de España.

Trascendió el abrupto salto a la facturación internacional de bananos, plátano burro, ¡hojas y flores! de plátano con destino a la Compañía canadiense Green Vision Produce Distributors Inc, lo que indudablemente tiene un elevado componente de ciencia, información y cultura agrícola para alcanzar nuevos rubros exportables, al menos para Cuba.

Son frutos muy bien cultivados, que crecen en las fincas de los campesinos y de las unidades básicas de producción cooperativa, y pasan un riguroso proceso de selección para competir con exigentes y tradicionales plazas en cualquier latitud.

“Felizmente, tenemos tres productores que han realizado exportaciones, recibiendo el mayor beneficio de los alcanzados”, reconoció Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura.

A la vanguardia andan también en la Unidad Científica Tecnológica de Base, de Alquízar, perteneciente al Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical, quienes obtienen yemas de cítricos de alta calidad y saludables, que garantizan la propagación de las especies con más celeridad.

 

Foto: Tomada del Periódico Granma

 

En un campo de semillero en casas de cultivos protegidos crecen las plantas madres, de las cuales se extraen varetas con 10 o 12 yemas, para su comercialización dentro (programa de recuperación de los cítricos) y fuera del país. Tienen capacidad para producir 200 mil retoños al año, y acumulan experiencias en la exportación, por lo que abren la convocatoria a las naciones interesadas.

Imposible eludir los resultados científicos en el cultivo de granos, con el logro de más de 50 variedades de arroz y otras de frijoles y maíz, que luego de pasar la prueba en fincas de productores líderes se llevan a las grandes plantaciones. Aportes concretos a la producción de alimentos y a la sustitución de importaciones.

Otro mérito del trabajo colegiado entre varios institutos, está en la central provincia de Villa Clara, que cuenta con 27 resultados aplicados a la biotecnología, la agronomía de la caña y la tecnología agrícola.

En este esfuerzo destacan las ideas del doctor Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto de Investigaciones en Viandas Tropicales, quien defiende el concepto de conseguir variedades en correspondencia con el comportamiento del cambio climático, sin apartarlo de un sistema de capacitación territorial, pues considera que “la genética dominará el futuro”.

 

Foto: Tomada del Periódico Granma

 

Todo ello habla del tesón de los agricultores y sus entidades exportadoras por potenciar la venta de los mejores frutos del campo cubano; de lo consecuente que ha sido la ciencia con los productores, al llevarles los adelantos e innovaciones que hacen parir con abundancia y más calidad a sus sembrados, permitiendo la combinación de estas con las más añejas prácticas de sus antecesores, quienes tienen y tendrán un mérito muy bien ganado: el de conservar especies, métodos de labranza, épocas de siembra y cultivo…

Una cantidad significativa de productores agropecuarios y de otras ramas, tienen adelantado el riguroso camino que exige la exportación: unos con rubros tradicionales como tabaco, miel de abejas, cítricos o café; otros con renglones nuevos como los mencionados, a los que habría que agregar el carbón vegetal, bien cotizado y que gana adeptos en clientes foráneos. (Tomado de la Revista CTC)

Puede descargar aquí la edición de la Revista CTC

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