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Viñales, tras la aparente quietud (+ Fotos y Video)

Viñales parece un pueblo dormido, el ajetreo habitual de sus calles, donde residentes y foráneos se disputaban el espacio, desapareció tras el cierre de fronteras para contener la COVID-19. Es uno de los municipios de la provincia Pinar del Río donde actualmente no hay plazas vacantes para ofertar a quienes buscan empleo.

 

Los adjetivos no alcanzan para describir la belleza del valle de Viñales. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

Exclusivo

El paisaje de Viñales y la imbricación de este con la arquitectura, le hicieron acreedor de la condición de Monumento Nacional en el año 1979, dos décadas más tarde fue declarado Paisaje Cultural de la Humanidad, ello junto a la apertura que hizo el país al turismo internacional, lo consolidaron como un destino de naturaleza.

 

Los portales hoy cerrados y en penumbras solían estar hasta bien entrada la madrugada repletos de clientes. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

En unos 700 kilómetros cuadrados viven menos de 28 mil personas. El 70 por ciento de esa superficie es montañosa, elemento que complejiza la prestación y aseguramiento de servicios básicos, pero a la vez constituyen un rasgo distintivo de la región; son la fauna y flora de las serranías, junto a las caprichosas formas de las elevaciones, algo de lo que hace único a este lugar.

Según estimaciones de julio del 2018, entre mil 700 y dos mil turistas por día disfrutaban de Viñales; en la temporada alta, la cifra superaba los cuatro millares, lo que favoreció el florecimiento del trabajo no estatal (TNE), sector en el cual obtenían su sustento cinco mil 375 viñaleros.

En la actualidad

Yamiley Moreno, subdirectora de empleo en el territorio, confirma que las 555 plazas disponibles ya fueron cubiertas; quedan 167 vacantes, todas en el área presupuestada y congeladas, la mayoría de ellas en las direcciones municipales de Deportes y Educación.

 

El bar 3J es uno de los establecimientos que sigue prestando servicio de elaboración de comida para llevar y con entrega a domicilio. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

Mantienen sus licencias solo dos mil 800 trabajadores no estatales, aunque no todos ellos ejercen en la actualidad. El propósito hoy es reorientar la mirada hacia actividades que sí tienen demanda, entre ellas el cuidado de infantes y la peluquería.

Aunque las regulaciones por la situación epidemiológica solo hacen posible la venta de alimentos para llevar, cafeterías y restaurantes que están abiertos tienen poca demanda de servicios; según confirmó Yolexis Romero, quien labora en el bar 3J, uno de los centros que gozaba de mayor popularidad entre locales y visitantes.

Músico y emprendedor

Probablemente si usted pregunta en Viñales por Lázaro Wilfredo Riveras Dueñas, los interpelados le digan que no le conocen; pero si dice que busca a “Bebito, el de Valle Son”, es casi seguro que cualquiera sabría darle referencias.

 

Bebito en una de las presentaciones con Valle Son, junto a su hija Ana Flavia, que como su esposa también forma parte de la agrupación. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

Como él mismo dice, le conocen por su labor artística, porque desde niño anda sobre los escenarios cantando y hace varias décadas es el director de una de las agrupaciones musicales más populares del territorio. También se sumó a las oportunidades que se propiciaron para el sector no estatal y abrió la cafetería “A Pululu”, ubicada en la céntrica calle Adela Azcuy.

Con la COVID-19 cesaron los espectáculos culturales y las unidades gastronómicas. Y se convirtió en agricultor.

 

Nunca es tarde para aprender y Lázaro Wilfredo Riveras Dueñas ahora descubre los “ritmos” de la agricultura. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

Reconoce su falta de pericia en la materia, pero no le faltó voluntad para irse a la recuperación de uno de los 15 organopónicos del municipio. Integra un equipo de trabajo de 4 compañeros y en apenas dos meses ya recogen el fruto de su esfuerzo.

Producir alimentos fue la forma de oxigenar la economía familiar, y aunque la prosperidad no era ajena a los trabajadores no estatales de Viñales, tampoco eran ricos, asevera Bebito, quien añora las noches sabatinas en que la calle principal se cerraba al tránsito vehicular. ¡Tantas eran las propuestas culturales y gastronómicas!

 

Yolexis Romero Pereda, es habitualmente trabajador gastronómico, desde hace dos meses alterna estas labores con las de agricultor. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

Tres veces a la semana mantiene los ensayos con el grupo, PUES quiere estar listo para cuando retorne la normalidad y pueda volver a regalar su música, pero asegura que, aunque Valle Son es su vida, las labores agrícolas también llegaron para quedarse.

Confía en que las experiencias positivas se prolonguen en el tiempo, que en Viñales haya más sembradíos y personas que lleven a la mesa productos cosechados por ellos mismos.

 

El organopónico San Vicente ya rinde cosecha. Foto: Pedro Paredes Hernández

 

 

 

La tormenta

El último año clasifica como temporada de tormenta, pero se avizora la calma y en ella valdrán más los versos de Israel Rojas:

 

“Vengo de un tiempo de plagas y sequías. /Pero a sangre y sudor se hizo cosecha. /Más lo que se pudo que lo que se quería. /Y heme aquí, latiendo aún en esta fecha. /No me sé el camino, sólo tiran de mí/ Los anhelos, de posibles maravillas.”

 

Los hombres y mujeres que no se cruzan de brazos, son los que obran los milagros y materializan sueños, los viñaleros se niegan a renunciar a su bonanza.

 

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