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Agricultura cubana en el 2020: entre retos y cambios

El 2020 ha resultado para la agricultura cubana un año marcado por cambios y maneras de hacer, y por los retos que le impuso el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y la COVID-19; pero también ha sido un periodo que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta y la perspicacia con vistas a la búsqueda de soluciones.

 

Foto: ACN

A principios de año el sector se vio afectado principalmente por la falta de combustible diesel, lo que provocó retrasos en la campaña de frío y, por tanto, en las posteriores siembras, unido a ello comenzaron las restricciones por la pandemia.

Las importaciones, tanto de materias primas como de insumos, estuvieron limitadas por el cierre de fronteras y porque los proveedores se volvieron más escasos e inestables, lo cual generó que el país se enfocara en batallar por la ansiada soberanía alimentaria.

Para los meses de mayor enfrentamiento al nuevo coronavirus una de las tareas fundamentales fue abastecer a los centros de aislamiento abiertos en casi toda la nación con el fin de mantener controlada la enfermedad, así como a los hospitales y otras instalaciones de salud.

Muchos productores donaron alimentos de manera voluntaria, y solo hasta el cierre de septiembre la cifra sobrepasaba las mil 543 toneladas de comida, según informó en una conferencia de prensa Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

En julio se aprobó el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, primero de su tipo en la historia de la nación, el cual destaca la necesidad de disminuir la dependencia de las importaciones de alimentos e insumos, y garantizar la calidad e inocuidad y disminución de las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Seguidamente han ido aprobándose decretos- leyes y modificaciones que tributan a una mejor atención a los productores y a sistemas y encadenamientos más eficientes, y con menos trabas burocráticas.

Por ejemplo, la Resolución No. 112/2020, aprobada por el Banco Central de Cuba y referente a la apertura de cuentas en monedas libremente convertibles (MLC), permitirá tanto a las cooperativas como a los productores, realizar operaciones financieras por ventas para la exportación y/o sustitución de importaciones, así como adquirir insumos.

En aras de solucionar el impago a los productores, el Ministerio de Finanzas y Precios puso en vigor las resoluciones No. 229 y 230/2020 referidas, una al otorgamiento por los bancos de un fondo rotatorio a las empresas que contraigan deudas con aquellos, y la otra al sistema para captar la información necesaria.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social dictó la Resolución 24/20, que flexibiliza la contratación, por los productores agropecuarios, de la fuerza de trabajo que se demanda para el desarrollo de actividades eventuales, fundamentalmente en los períodos de cosechas.

 

Foto: ACN

Aun cuando en materia legislativa se trabaja por mejorar las condiciones, y los campesinos y demás productores no cesan en su empeño de ofrecer mejores y mayores ofertas, los rendimientos en el presente año no han sido los esperados.

Una de las causas fundamentales ha sido la imposibilidad de importar los fertilizantes y nutrientes necesarios para cultivos como el arroz, por solo citar un ejemplo, aunque ello ha conllevado a que se utilicen en mayor medida las variantes nacionales.

Además, ha afectado la calidad de las producciones el paso por la Isla de eventos meteorológicos que acarrearon consigo grandes volúmenes de lluvia: más de ocho mil 678 hectáreas de cultivos fueron dañadas por las intensas precipitaciones e inundaciones asociadas al paso de la tormenta tropical Eta por varias provincias cubanas.

Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular del Ministerio de Economía y Planificación, ha explicado que la recuperación no será de un día para otro, pues por ejemplo hay que volver a sembrar, pese a ello el plan de 2021 contempla incrementos en las entregas de arroz, frijoles y maíz, entre otros renglones.

El 2021 se perfila entonces como un año de importantes cambios para el sector pues se comenzarán a implementar la mayoría de las leyes aprobadas en estos últimos meses, lo cual significará modificar no solo la manera de hacer sino la de pensar.

También serán meses de mayor compromiso porque se debe trabajar el doble para resarcir los bajos resultados de las pasadas campañas de siembra, y garantizar así que la población cubana pueda acceder a los alimentos suficientes en aras de su adecuada nutrición. (Tomado de ACN)

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