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Lo más cierto en horas inciertas

Vivimos días inciertos. La pandemia ha trastrocado el ritmo de la vida y situado un reto en cada intercepción del camino. Solo una cifra, dada a conocer recientemente por Meisi Bolaños Weiss, Ministra de Finanzas y Precios, permite apreciar la enorme magnitud de la situación actual. Al cierre del mes de agosto, organismos, grupos empresariales, empresas y unidades presupuestadas cubanas tenían registrado en su contabilidad, como gastos relacionados con la COVID-19, más de 900 millones de pesos.

 

 

De ese monto fueron financiados por el Presupuesto del Estado más de 650 millones, sin tener en cuenta el mes de septiembre, que ha estado caracterizado por un rebrote de la enfermedad en varios territorios de la nación.

Pero a pesar de los pesares no puede pensarse solo en hoy; resulta preciso considerar también el mañana. Esa es la razón principal por la que la dirección del país ha emitido documentos y acordado medidas que si algunos nos le permite aún vencer el escepticismo que los caracteriza, para muchos ─la mayoría, diría yo─ constituyen hálitos de esperanza.

En ese entorno está la Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19, la que recoge las líneas fundamentales de trabajo en todos los sectores y por tanto, constituye una guía exacta del sendero que debe seguirse para resistir sin dejar de crear.

También contiene las áreas claves relacionadas con las esferas económicas y sociales de mayor impacto en la economía nacional: producción de alimentos; agroindustria azucarera y sus derivados; turismo; servicios profesionales; salud; industria farmacéutica y biotecnológica y producciones biomédicas; telecomunicaciones; construcciones; energía; logística integrada de transporte, almacenamiento y comercio, de redes e instalaciones hidráulicas y sanitarias; industria manufacturera; comercio interior; comercio exterior; sistema financiero, y política de empleo y salarios, seguridad y atención social.

Por otro lado se ha abordado con énfasis la unificación monetaria y cambiaria. Como afirman los especialistas, no será una medida que resuelve por sí sola todos los problemas actuales de la economía, pero su aplicación es imprescindible para restablecer, paulatinamente, el valor del peso cubano y de sus funciones como medida de valor y medio de circulación, de pago y de acumulación.

También han trascendido las resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial número 59 para materializar la posibilidad de que las formas de gestión no estatales puedan exportar e importar, a través de entidades autorizadas a realizar actividades de comercio exterior.

Las opiniones al respecto han sido múltiples y muy diversas, pues ciertamente, los trámites son complejos y aunque en ocasiones no quieran verse, persisten trabas, problemas y carencias tecnológicas que desmotivan a quienes tienen condiciones de utilizar esa prerrogativa.

Pero, de manera concreta, es la respuesta a un viejo reclamo y una arista comercial beneficiosa para los productores y el país, pues hasta las siempre costosas importaciones, dados los precios aumentados en el mercado internacional, favorecerán la producción y servicios valiosos y necesarios e incrementar el valor agregado.

No siempre todo comienza como se quisiera, porque de la concepción teórica a la realización práctica hay un trecho que requiere de ajustes y nuevas decisiones. Imagino que sobre la marcha puedan adoptarse, si resultaran necesarias, adecuaciones en aras de que llegue a ser un proceso feliz y provechoso, tanto para las formas no estatales de gestión como para las empresas importadores y exportadoras. En fin, para el país.

Esos pasos hacia adelante son en estos momentos los más ciertos en horas inciertas. Siempre habrá opiniones, pero nadie puede poner en duda que el camino está lleno de buenas intenciones.

Como expresara Miguel Díaz Canel─Bermúdez, Presidente de la República, al hablar en la reunión del Consejo de Ministros, efectuada en el Palacio de la Revolución, el 16 de julio pasado: “En primer lugar, todos partimos de que estamos actuando en medio de un mundo que tiene una situación compleja, que es totalmente desafiante, y que nosotros trabajamos o la vamos a enfrentar con la convicción de que no podemos continuar haciendo lo mismo en un grupo de ámbitos de nuestra vida económica, que haciéndolo de esa manera no está dando los resultados que necesitamos».

“Desarrollar la economía significa ni más ni menos que ofrecer mayor bienestar al pueblo”.

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