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Con Filo: Fidel en las buenas y en las malas

La celebración este 13 de agosto del aniversario 94 del natalicio de Fidel nos sorprende en medio de una compleja situación epidemiológica, en Cuba y en el mundo, con consecuencias sociales y económicas nunca antes vistas a una escala similar por la humanidad.

 

Foto: Granma

 

Y para quienes vivimos en este pequeño país en esta época, mientras más difícil y escarpado se torna el camino, más nos viene a la mente la acción y el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

No es posible evitarlo, porque lo que fue, ha sido y será la Revolución cubana tiene mucho que ver con las enseñanzas de su liderazgo político, el cual rebasó siempre los estrechos límites de lo que tradicionalmente se conoce como política, para proyectarse a todas las esfera de la sociedad.

Por eso no es extraño que en medio del enfrentamiento actual a la epidemia de Covid-19 nos venga tanto a la mente lo que dijo o hizo Fidel en tal o más cual oportunidad, tratemos de suponer lo que haría ante la actual circunstancia, y hasta que a algunas personas nos parezca por momentos descubrir su aliento en no pocas de las decisiones que hoy se adoptan.

La mayoría de las buenas prácticas, resultados científicos, concepciones y métodos de trabajo de nuestra salud pública que se han tenido que poner a prueba en la presente coyuntura tienen mucho que ver con programas, ideas, principios que trazara desde hace décadas atrás el líder de la Revolución cubana.

La filosofía de la medicina preventiva, la apuesta por el desarrollo de la biotecnología y la industria farmacéutica, la práctica de la pesquisa activa de diversas enfermedades, el internacionalismo de nuestras brigadas de profesionales de la salud, son muchos los elementos clave de esta batalla por la vida que tienen su raíz en la inspiración fidelista.

Pero no solo lo positivo, lo que nos sale bien, lo que constituyen nuestras fortalezas tiene vínculo con esa impronta de Fidel. También reconocemos su pensamiento en la necesaria respuesta ante las críticas, las debilidades, los eslabones sueltos que todavía nos quedan como sociedad, en esa lucha por emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, como dijera en su concepto de Revolución.

Fenómenos negativos con los cuales lidiamos en estos mismos instantes, como la indisciplina, las ilegalidades, la dejadez o la irresponsabilidad, estuvieron en innumerables ocasiones en la mira de su prédica, quien trató siempre no solo de hallar la causa de los problemas que detectaba, sino también de involucrar a la mayoría de nuestra población en su enfrentamiento, mediante diversas fórmulas de participación que apelaban a los mejores valores del ser humano.

De manera que esta cálida recordación del natalicio de Fidel debería servirnos sobre todo como pretexto y fuente de inspiración, para hacer mejor lo que ahora nos corresponde, tanto en el plano colectivo como en el ámbito individual.

Ese es el mejor regalo que podemos darnos en su nombre a nosotros mismos, para congratularnos, en medio de tanto trabajo y sacrificio, con su 94 cumpleaños.

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