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Fidel en la vocación humanista de la doctora Yuliet (+Fotos)

“Fidel nos abrazó a todos y a mí, en particular, me preguntó por el ´famoso´ acueducto de Manzanillo, en aquellos momentos en proceso de construcción y que el Comandante seguía con mucha preocupación.

La doctora Yuliet. Fotos: Jorge Pérez

“Me puso una mano sobre el hombro y me dijo que nosotros no trabajábamos por humanidad, que trabajábamos  para la humanidad y esas palabras nunca las voy a olvidar.

“En ese momento estábamos en el Consejo de Estado para partir hacia Bolivia, sabía que íbamos a trabajar en condiciones precarias y Fidel se preocupaba por la brigada médica de Pando, que éramos unos 50 muchachos muy jóvenes, ninguno pasaba de los 25, 27  años de edad, y nunca habíamos viajado al extranjero.”

La doctora granmense Yuliet Fernández Mojena tenía entonces 24 años y recuerda así la época fundacional del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, constituido el 19 de septiembre del año 2005 en La Habana, por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, para apoyar a  los pueblos del mundo ante el impacto de eventos de esta naturaleza.

Vocación humanista

Ha enfrentado siempre las contingencias que reclaman su presencia con ese legado palpitándole en el corazón; y, en el 2005  marchó al municipio de Sena, en la Amazonía boliviana, “nos pasamos cinco meses trabajando en condiciones muy difíciles, pero   mantuvimos  en alto el nombre de nuestro país  haciendo el bien a la humanidad como siempre nos   pedía nuestro Comandante”, reafirma.

Rememora que cuando quedó establecida oficialmente la colaboración médica en esa nación sudamericana asumió el reto y estuvo hasta el 2009 sirviendo a las poblaciones indígenas del Amazonas.

“Allá, cuenta, los contactos con las comunidades eran solo por medios fluviales y nos pasábamos hasta cuatro meses incomunicados con la familia, pero no nos sorprendieron esas circunstancias, pues de antemano sabíamos los riesgos y las dificultades que podíamos enfrentar”.

Con esas experiencias llegó a Brasil, donde durante cuatro años ejerció  como médico de comunidad en el Estado de Rondonia, siempre en la zona amazónica,  en circunstancias muy adversas, “eso sí, remarca, con la satisfacción de ayudar a personas de mucha humildad que nunca habían tenido acceso a esas prestaciones”.

Venezuela en el corazón

Atesora con singular aprecio su primera misión en Venezuela,  “ese es el orgullo más grande que tengo en mi trayectoria   internacionalista, porque integré el grupo de reimpulso de Barrio Adentro II solicitado por el Comandante  Chávez, quien nos recibió en el teatro Teresa Carreño y nos convocó a que trabajáramos fuerte con las comunidades”, dice.

En esa oportunidad, la doctora Yuliet dejó su impronta en instalaciones sanitarias de los Estados de Yaracuy y Lara, pero volvió a Venezuela en marzo de este año, cuando la pandemia  había sido declarada, como parte de una brigada de 137 especialistas en Medicina General Integral solicitados por Nicolás Maduro Moro  al gobierno cubano para fortalecer la asistencia primaria de Salud (Barrio Adentro I) en los Estados de Miranda, La Guaira y Distrito Capital, entonces los más afectados por el nuevo coronavirus.

“Nunca había estado aquí en Caracas,  no conocía sus cerros y hoy la considero la experiencia más linda de todas las que he tenido, porque te das cuenta que es realmente Barrio Adentro.

“En estos cerros, dice y los señala entusiasmada, encuentras a las personas más pobres, más vulnerables  a las enfermedades,   con muy pocos recursos, pero es la que mejor te acoge, más te ayuda y te dice aquí estamos para lo que sea doctora.  El que venga a Venezuela y no entre a los cerros de Caracas no entiende lo que hicieron Fidel y Chávez, es verdad que es lindo y te impresiona.”

En zona roja

“Estar en zona roja es muy estresante.  Fueron días difíciles, porque era imposible ´pegar´ un ojo y una se pregunta cuándo va a parar, y no sabes ni cómo vas a salir y piensas en la Patria, la familia…”.

Las pruebas rápidas como garantías frente a la pandemia.

Yuliet habla emocionada de ese momento crucial para la evolución de los pacientes positivos a la Covid-19. Ella estuvo, junto a su esposo el doctor Jorge Valentín Betancourt Torres, en el primer grupo que atendió cuatro casos positivos.

“Tres de ellos venían del Perú y cuestionaban la gestión del presidente Maduro,  pero todos recibieron amor, dedicación y tratamientos gratuitos que les salvaron sus vidas”, remarca.

Califica de grata sorpresa y señal de buena vibra  la ubicación asignada, tanto que “me parece algo divino y me compromete mucho porque  este Centro de Diagnóstico Integral (CDI) se nombra Celia Sánchez Manduley, y afortunadamente soy de Manzanillo, su tierra natal, y cuando llegué aquí y vi ese nombre me dije: la vida no te puede jugar dos veces así y eso me hace sentir orgullosa.”

Desde el CDI Celia Sánchez Manduley personal de la salud de Cuba y Venezuela velan por el bienestar de las familias que viven en los cerros Los Telares y Barrio de El Onoto, en Caracas, Distrito Capital.

Esta Área de Salud Comunitaria Integral cuenta con dos consultorios (ambulatorios) localizados en los cerros Los Telares y Barrio de El Onoto, este último donde Yuliet trabaja, específicamente en la comunidad El Plan.

Pero esa no sería la única sorpresa: “Tenemos dispensarizados unos nueve mil 500 habitantes, y en este sector está el primer CDI inaugurado por  el Comandante Hugo Chávez en la Parroquia Caricuao, y laboro con las mismas enfermeras, jefas de las Unidades de Batalla Hugo Chávez  y dirigentes del sector comunal que le acompañaron en ese momento histórico.

“La gran mayoría de la población reconoce el trabajo de la misión médica cubana y cuando entras al ambulatorio lo primero que encuentras es la imagen de Chávez y a mi memoria vuelve su llamado de atender bien a esas personas que ahora reciben servicios de salud gratuitos y de calidad”, enfatiza.

Ocupación constante en el enfrentamiento a la Covid-19.

La familia, retaguardia segura

La doctora Yuliet, también diplomada en Terapia Intensiva, asegura que en su vocación internacionalista están presentes el legado de Fidel, sus enseñanzas y la obra de la Revolución Cubana que le trae sosiego y confianza, y habla de su familia como retaguardia envidiable por el apoyo que le brinda.

“Soy madre de dos niños:  Sergio, el mayor, que este año se graduó de licenciado en Historia y Marxismo; y Dilian Miguel que estudia onceno grado, y aquí estoy con mi esposo, que es cuadro de la Misión Médica en el Distrito Capital.

“La Revolución ha sido la garantía de realización de nuestros sueños personales, profesionales y siempre daremos el paso adelante, aquí en Venezuela o donde necesiten nuestros servicios y en cualquier circunstancia.”

De esta manera Yuliet resume las esencias de su vocación humanista: “Aquí estoy súper orgullosa siguiendo los pasos de Fidel, Raúl, Díaz-Canell y dispuesta a darlo todo por esto y por mi país”.

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