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El asintomático es un mal síntoma

Las personas asintomáticas de la Covid-19 son actualmente un indicio de la importancia de cumplir el distanciamiento social y la necesidad de tener responsabilidad individual ante la actual fase de transmisión autóctona limitada, decretada en el país.

Caricatura: Martirena, especial para Trabajadores

El doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, fue enfático en su conferencia de este viernes 10 de abril al explicar que 26 de los casos positivos de este día no presentaron señales de la enfermedad, solo la encuesta epidemiológica los determinó como contactos o sospechosos y posteriormente, los análisis especializados   determinaron la enfermedad.

Específicamente en Villa Clara, el doctor Jorge Eduardo Berrio Águila, director del Hospital Militar Manuel Fajardo de Villa Clara, afirmó que el 27,9 por ciento de los enfermos que se tratan en esta institución tenían esa condición. Ello indica la baja percepción del riesgo de la población y la poca interiorización de la compleja etapa en que se encuentra el país.

A estas alturas de la pandemia la ciencia considera que los casos asintomáticos transmiten la enfermedad. En la medida que ella avanzó se describieron episodios de contagiados a partir de personas que no desarrollaron manifestaciones del padecimiento, por ejemplo, en una provincia de China con escasa transmisión comunitaria se manifestó un agrupamiento intrafamiliar en el que se revelaron varios casos secundarios a partir de uno procedente de Wuhan que nunca reveló señales de padecer la Covid-19.

Las personas asintomáticas son un problema grave, un disparo que puede llegar a cualquier diana y dar en el centro; son tan peligrosos o más, que los propios positivos porque contaminan sin dar señales. Son un riesgo para la comunidad e incluso para el personal de la salud que los atiende creyendo que son otros padecimientos.

Las pesquisas activas −una fórmula cubana para enfrentar estos eventos− son una práctica casi única en el mundo, expresión de la fortaleza de nuestro Sistema de Salud. Pueden ayudar a detectar los enfermos, a partir de un interrogatorio profundo, es por ello que se insiste en intensificarlas de manera certera y oportuna para poder aislar sospechosos, cumpliendo todo el protocolo epidemiológico establecido.

No obstante, ninguna medida sustituye la responsabilidad individual, familiar y social que entraña cumplir adecuadamente con el aislamiento social.

Es determinante la protección personal, que incluye el uso del nasobuco, el lavado frecuente de las manos y el uso del hipoclorito, dispuesto con inmensos esfuerzos por el Estado cubano por todo el país.

La misma comunidad científica que determinó que los asintomáticos contagian, estableció con certeza que cuando se cumplen las medidas de protección individual, la transmisión desciende.

Entonces, queda claro que los cubanos estamos a tiempo de detener la enfermedad. Con simples acciones, evitaremos el gasto de cuantiosos recursos materiales y humanos, impediremos congestión en hospitales, protegeremos a nuestros médicos y mucho más aún, nos convertiremos en una sociedad más disciplinada, solidaria, capaz de cooperar y participar; preparada para enfrentar nuevos retos.

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