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Primer cubano curado de la Covid-19: Aquí estoy y de batalla

Con la colaboración de: Marta Hernández Casas

“Aquello fue como si me hubiera caído el mundo encima. Ya pasó el maremoto, aún tengo el susto”, cuenta Idania López, madre del primer paciente cubano diagnosticado y dado de alta de la COVID-19 en el país, lo hace confiada de que todo en esta nueva etapa saldrá como se ha previsto.

Tomando todas las medidas establecidas la doctora Gladys Felipe Lázaro y la enfermera, licenciada Odalmis León, realizan las vistas establecidas al paciente.

Hablamos a la distancia establecida, esa que marca la seguridad para estos casos, su voz se escuchó temblorosa, se le vio la mirada humedecida, pero era perceptible el agradecimiento a todos y a todo. El relato continua, a ella no le alcanza ni el tiempo ni los modos para contar las peripecias de los días en los cuales toda la familia fue considerada sospechosa, incluida su nieta de un año.

Idania, la madre, da detalles del proceso de enfermedad y curación del hijo

“Mi hijo estuvo dos días con oxígeno, padece de asma bronquial, patología riesgosa en estos casos, en otra  ocasión hubo que suministrarle gravinol, pero es fuerte, su juventud ayudó”, dice esto con serenidad y sonrisa ligera, no obstante en medio de su conversación el rostro se cuaja para contarnos la más dura de las circunstancias vividas. “La niña hizo fiebre, fueron 24 horas de ansiedad, de desespero en silencio. Cuando llegó el resultado lloramos de alegría, era negativo”, sonríe.

Reconoce entonces la atención brindada por los especialistas y el personal del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). “Mucho amor, cariño, comprensión. ¿Se imaginan las dudas que puede tener una madre cuando su hijo se encuentra en esta situación?, siempre tuvimos las respuestas  correctas, precisas, oportunas  para tranquilizarnos. No hay cómo pagar ese esmero y esa entrega”, dijo, y esta vez era una voz fuerte.

Jesús, el paciente

Su nombre, Jesús,  tiene varios significados, desde susto,  alegría, enfado,  hasta la magia bíblica del Cristo del Nazaret, pero aseguró que si algo sobrenatural hubo fueron los médicos que son casi dioses.

Confiesa que nunca sintió miedo, siempre pensó en la capacidad de empinarse y seguir adelante, pero sí lo inundó un temor horrible ante la posibilidad de  haber contagiado a su familia, amigos, o personas que contactó. “Eso nunca me lo hubiera  perdonado, es casi un crimen, involuntario, pero crimen al fin. Hubiera sido difícil soportar ese peso en mi conciencia”,  afirma, y su voz tras el auricular se escucha quejosa, pero adquiere fortaleza  cuando aconseja  cumplir lo establecido, respetar el aislamiento social y ser disciplinados, única forma de cortar la trasmisión de este virus.

“El momento más duro fue cuando tuve falta de aire y dolor en el pecho, pero existía la tecnología adecuada para ayudarme a respirar, y fue efectiva”, asegura.

“Nunca me sentí solo, los médicos y las enfermeras no permiten que te deprimas. Una doctora me trataba directamente, me hizo controles clínicos de todo tipo. Cuando tomé un medicamento muy fuerte que me volvió inapetente, los médicos insistieron en la necesidad de comer, y lo hice, fui disciplinado y lo sigo siendo, sé que debo resguardarme no solo por mí y mi familia, sino por la sociedad y eso se lo pido a la humanidad”, expresó enfático.

“En el momento que supe que estaba fuera de peligro no me lo creía, llevaba  tantos días allí que era difícil interiorizarlo. Estoy orgulloso de ser cubano, el primero curado de este padecimiento, formo parte de los muchos milagros de la medicina de mi país. Aquí estoy y de batalla”, concluye optimista y agradecido.

La atención primaria

Sin tomar en cuenta orígenes ni nacionalidades ni edades, la Covid-19  encuentra una pared blindada en el sistema de salud primario de la República de Cuba, que tiene entre sus logros que este paciente haya regresado a su hogar.

Aunque parezca manido el término solidaridad se evidencia en los más mínimos detalles de este caso. Un ejemplo es  la doctora Elba Gladys Felipe Lázaro, de nacionalidad boliviana, quien se especializó en Medicina General Integral (MGI), en esta ciudad. Ella atiende el  Consultorio Médico 16-24 del policlínico Santa Clara, al que pertenece Jesús y su familia, en cuyo seno se encuentra una coterránea residente en Italia quien había regresado de ese país días antes de ser diagnosticado su esposo.

La galena afirma que no hay distinciones en Cuba cuando de salud se trata,  “soy formada por la colaboración cubana. Conocí a mi compatriota en medio de  este episodio, específicamente en la recepción médica, lo que demuestra la envergadura de la pandemia  y la grandeza del sistema de salud cubano. Esto nos da la medida de la necesidad de la solidaridad internacional, el valor del humanismo de Cuba  y su ética médica, imprescindibles para contrarrestar las circunstancias actuales”, asevera.

La estrategia preventiva establecida por la máxima dirección del país y el protocolo de atención por el cual trabajan los MGI ante la Covid-19 aseguran que confluyan en el consultorio comunitario cubano médicos especialistas, enfermeras licenciadas y con categorías científicas, entre otros residentes e internos o estudiantes: nada escapa a los ojos previsores de estos profesionales altamente capacitados.

La doctora Yenisleydis Martínez, jefa del Grupo Básico de Trabajo, (GBT) del policlínico Santa Clara de la ciudad del mismo nombre, explicó las medidas  tomadas, entre ellas el uso de hipoclorito en la atención de pacientes, lavado de las manos, desinfectar las superficies , entre otras.

“Se realizan pesquisas en la que apoyan los estudiantes de medicina,  para después el médico de la familia visitar cada caso detectado por los alumnos, el facultativo investiga y realiza encuesta epidemiológica profunda, es constante y diariamente y la población está ayudando”, puntualizó.

No obstante, insistió en duplicar estas medidas e intensificar el distanciamiento social, evitar que los niños y ancianos transiten por las calles, así como aquellos que padecen ciertas patologías.

Al referirse específicamente a Jesús, manifiesta: “El paciente presenta buen estado de salud, está aislado, se le chequea cada cierto tiempo, mantenemos comunicación e interacción fluida  constantemente con él,  ha mostrado disciplina él y toda su familia, están conscientes de la responsabilidad social”, precisa.

Los héroes de las batas blancas no andan solos, también están las diferentes organizaciones sociales, los miembros de la comunidad, la participación consciente de la población, medicina eficaz para cortar esta pandemia que azota la humanidad.

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