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Sudáfrica inicia nueva etapa política

Cyril Ramaphosa y Nelson Mandela en 1993. | foto: Juda Ngwenya / Reuters

El retorno en Sudáfrica a un clima de conciliación y estabilidad política luego de la designación como presidente del país a Cyril Ramaphosa, líder del Congreso Nacional Africano (ANC), contuvo la crisis de gobernabilidad y abrió espacios a una nueva etapa en la vida institucional de esta nación de 56 millones de habitantes.

El conflicto generado por la negativa de Jacob Zuma, el anterior presidente, a abandonar voluntariamente el cargo que ocupaba desde el año 2009, condujo al Comité Ejecutivo del ANC, partido gobernante, y al opositor Luchadores por la Independencia Económica, a forzar su dimisión, la cual aceptó no sin antes rechazar cualquier vínculo con los diversos actos de corrupción de los cuales se le acusa, y establecer su desacuerdo con el proceder del partido contra él.

Las imputaciones al exmandatario —que según el ANC se había convertido en un obstáculo para el avance y progreso del país— incluyen denuncias de favorecer contratos millonarios con empresas estatales y haber usado su influencia en negociaciones con firmas de origen indio.

Analistas políticos y medios de prensa internacionales señalan que, a pesar de las acusaciones a Zuma, este cuenta con un amplio historial en el seno del ANC donde destacó como jefe de las conversaciones para la transición que puso fin al régimen del apartheid. También es reconocido que durante su mandato “implementó políticas para erradicar la pobreza, incrementar empleos y reducir las desigualdades sociales”.

Al asumir la jefatura del Estado, Ramaphosa —acaudalado empresario de 65 años de edad, vicepresidente en el Gobierno de Zuma, exlíder sindicalista, y veterano dirigente del ANC—, prometió luchar activamente contra la corrupción. Encarcelado en los años 70 por su lucha contra el régimen de segregación racial del apartheid, encabezó el comité formado después de la liberación de Nelson Mandela en 1990.

Las primeras elecciones democráticas celebradas en Sudáfrica luego del fin del régimen racista de minoría blanca tuvieron lugar en 1994. Ramaphosa se ha convertido ahora en el quinto presidente.

En su primera y breve alocución el nuevo mandatario aseveró que no decepcionará a la ciudadanía, pondrá sus esfuerzos en una transformación económica radical en los temas relacionados con la corrupción y abogó por dejar atrás la era de la pérdida de confianza en las instituciones públicas y los líderes políticos. Se abre así una nueva etapa en los destinos de la patria de Mandela.

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