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Chile: sacrificio y orden para una Copa América

Chile, por primera vez en su historia, consigue la Copa América.
Chile, por primera vez en su historia, consigue la Copa América.

Chile no creyó en vaticinios, ni en cifras históricas, ni siquiera en la magnificencia de Lionel Messi. Este sábado 4 de julio, los jugadores chilenos cambiaron su destino y vencieron a Argentina en penales (4-1) para alzar por primera vez la Copa América ante su público, en el duelo mejor planteado— y ejecutado— de todo el certamen.

Los dirigidos por Pablo Sampaoli salieron decididos a llenar de alegría los 45 mil fanáticos presentes en el Estadio Nacional, donde 42 años atrás la dictadura torturaba sin muchas preguntas. Así, y armados de la convicción de que Messi no podía acercarse mucho al área, erigieron un monumento de apego a la estrategia de su DT.

Argentina no encontró nunca la manera de vulnerar la zaga de Chile, precisa en la recuperación, infranqueable en los ataques, siempre apoyada por el resto del equipo que se desdobló una y otra vez sin perder el aire, la cabeza, ni las piernas.

Los chilenos no permitieron que Messi se acercara demasiado al área.

Sampaoli lo había dicho, su principal preocupación frente a Argentina consistía en anular a Messi. Y lo hizo. Incontables faltas, siempre lejos del área de Claudio Bravo, rompieron una tras otra las intentonas del astro culé, quien tenía que retrasarse para repartir balones y no pudo ocuparse de los tiros a puerta.

El centro del campo, amén de una batalla constante de piernas y empellones, fue terreno donde reinaron los anfitriones chilenos. El “Mago” Valdivia primero, luego su relevo Matías Fernández, el incombustible Arturo Vidal, Aránguiz, Silva, Díaz… entre todos dejaron sin oxígeno —y sin piernas— a una Argentina que no halló argumentos en el medio del terreno.

Es cierto, ganó el músculo y los golpes pulularon, pero nadie debió imaginar nunca que Chile mostraría otra cosa. Chile, aunque no anda precisamente escaso de talento, no es equipo de gran brillo, ni aspira al premio del fair play. Chile, eso sí, quería su copa y se sacrificó para ello: corrió, pegó, sudó, defendió… y como si fuera poco asedió el arco argentino.

Repetidas llegadas de los chilenos, especialmente por la banda derecha, crearon situaciones de peligro, pero ninguna de ellas se capitalizó. Al final, Chile embotelló a la albiceleste y disparó en 18 ocasiones al arco rival, cuarto de ellas entre los tres palos.

Claudio Bravo, elegido como portero más destacado de la Copa América.

La delantera dorada de Argentina llegó mucho menos. Apenas ocho intentos en 120 minutos de juego, y solo dos con buena dirección, ambos atajados por Bravo, quien fue elegido como el mejor portero de la lid.

Los subcampeones tuvieron tres muy claras: la primera por cabezazo de Rojo a boca de jarro, la segunda con un disparo frontal de Ezequiel Lavezzi, la última, allá por el 90’+2 en las piernas de Gonzalo Higuaín. Mientras, Chile tampoco pudo aprovechar mucho sus llegadas, y casi abrió el marcador cuando Vargas vió cómo el balón se iba apenas desviado tras rozar el poste.

Los penales jamás serán hermosos, porque los penales son el último recurso, la ruleta de para definir quienes NO pierden. Aún así, es justo decirlo: Chile cobró los penales con una sangre fría genial, con maestría y determinación de campeones. Mati Fernández, Vidal, Aránguiz y como guinda un engaño perfecto de Alexis Sánchez, esa fue la secuencia perfecta del triunfo chileno. Por Argentina solo Messi convirtió en penales, pues detrás de él desperdiciaron los tiros Higuaín y Ever Banega.

Tras el penal cobrado por Alexis, todo el país abrió las compuertas del júbilo acumulado por 100 años.

Tras marcar Alexis todo fue fiesta. Poco importa ahora que Chile solo tenga dos victorias ante Argentina en 38 duelos oficiales, una de esas dos ha valido una Copa América.

Por otra parte, la albiceleste precisa una revisión técnica. Luego de tres finales importantes (Copa América 2007, Copa del Mundo 2014 y Copa América 2015) la maquinaria argentina archiva 330 minutos consecutivos sin marcar en estas instancias.

De Messi mejor no hablar. No se puede decir nada de lo que no se ve, de lo que resulta anulado sobre la cancha.

No todos pueden festejar. Messi lleva una racha de 1000 minutos sin marcar con la Selección nacional.
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