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Play off: boxeo de otro costal

El desenlace adverso de Julio César La Cruz, en el tope frente a Rusia, fue un claro despojo. Ese tipo de fallos arbitrales podrían marcar los play off de la Serie Mundial de Boxeo.
El desenlace adverso de Julio César La Cruz, en el tope frente a Rusia, fue un claro despojo. Ese tipo de fallos arbitrales podrían marcar los play off de la Serie Mundial de Boxeo.

La IV Serie Mundial de Boxeo de la AIBA (WSB) entrará el próximo viernes en su etapa de play off, un tramo competitivo que mostrará un boxeo superior por parte de las ocho franquicias involucradas, y exigirá de organizadores y jueces desempeños rigurosos y justos.

Una mirada al devenir de la WSB, en sus tres ediciones anteriores, demuestra que en la postemporada ganan casi siempre los elencos anfitriones, lo cual me genera más suspicacia que seguridad. Los datos son elocuentes: se han disputado 32 series, con 25 triunfos para selecciones locales, seis para visitantes y un empate.

Se sabe que la calidad aumenta en los duelos a estas instancias, y que el público a favor viene a ser un como un “tercer brazo” sobre el cuadrilátero. Sin embargo, también conocemos que los veredictos son firmados por jueces más y menos profesionales, más y menos honestos; hombres y mujeres con sentimientos y predilecciones, pero perfectamente influenciables. Ellos siempre negarán sus “errores”, pero las estadísticas van sentando una pauta: 116 fajadores de casa han salido airosos, por solo 50 visitantes.

Nuestros Domadores debieron vencer a Rusia en el último match de la etapa preliminar, pero los señores de blanco despojaron a Julio César La Cruz (81 kg) en un quinto asalto que ganó sin discusión. Ese tipo de fallos podrían crecer en lo adelante, porque tras ganar o perder existen intereses financieros no desdeñables.

A nuestros púgiles —sobre todo allende los mares— les toca mostrarse superiores los 15 minutos de pelea, llevar la voz cantante en la ofensiva, no descuidar la defensa y protegerse de cabezazos que causen heridas, porque esas situaciones pueden desencadenar decisiones adversas. A partir de ahora, no hay enemigo pequeño.

Los vaticinios para los cuartos de final se escriben así: Cuba debe rendir a los Nocauts de EE.UU. y las Promesas de Astana (KAZ) a las Águilas alemanas, aun cuando la franquicia kazaja no alineará a varias de sus figuras estelares. Por el contrario, los topes de Rusia versus Otamans de Ucrania y Trueno de Italia frente a Fuegos de Bakú (AZE) se antojan impredecibles, por la calidad y experiencia de los planteles encartados. Aquí no podrá hablarse de sorpresa.

Respecto a estas últimas confrontaciones apenas adicionaré un criterio más: ucranianos e italianos llevan cierta ventaja, pues cerrarán los matches a domicilio. Ya saben porque lo digo.

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