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En la polivalente Alejandro Urgellés aún llueve

Los charcos de agua entre las butacas del público se unen al polvo y las telarañas que proliferan en la sala. Fotos: María de Jesús Chávez

La Alejandro Urgellés es una de las salas techadas más importantes de Cuba.
La Alejandro Urgellés es una de las salas techadas más importantes de Cuba.

La noche en que Sandy devastó Santiago de Cuba, Alexis Betancourt estaba de guardia administrativa en la sala polivalente Alejandro Urgellés, en la cual aguardó hasta que, con el amanecer, cesó la destrucción ocasionada por el huracán en el 2012.

“Una vez que el viento fue demasiado fuerte bajé al sótano que sirve como parqueo —recuerda Alexis, coordinador de eventos de la institución—, allí los vigilantes y yo esperamos hasta la mañana, cuando todo estuvo más calmado”.

Para entonces era casi imposible reconocer la faz de una de las salas techadas más importantes de Cuba. Mientras caminamos ahora por los laberínticos pasillos, Betancourt explica que para subir hasta la entrada principal, necesitaron remover todo tipo de escombros: marquetería de aluminio, cielo raso, vidrios, madera…

Lo que describe no cuesta demasiado imaginarlo. A más de un año la Urgellés es una de las 20 instalaciones que faltan aún por repararse en la segunda ciudad del país, muy pocas si se tiene en cuenta que Sandy afectó 112 centros deportivos en esa provincia.

Sin cristales, sin falso techo y con goteras que prolongan la lluvia por varios días dentro de la polivalente, el sitio semeja un campo de batalla transfigurado por la violencia de la confrontación. Sandy dejó su huella aquí y cargó con 189 tejas de metal de la cubierta.

“Por suerte no sufrió daños el tabloncillo central de la sala ni ninguno de los gimnasios, pero la falta de techo los dejó expuestos a la lluvia; ese es hoy nuestro mayor problema y principal preocupación”, asegura Alexis.

Bajar hasta el sótano disipó mis dudas. Allí, cual testimonio de lo vivido aquella infausta noche, están almacenadas algunas de las tejas que Sandy arrancó, retorcidas en las formas más increíbles, cuales hojas de papel que van a dar al cesto de la basura.

No cabe duda, Sandy hizo estragos incalculables y profundos en las edificaciones, así como también en la memoria de los hombres, quienes no volverán a ser los mismos.

Un año después…

La Urgellés se filtra. No, mejor. Dentro de la Urgellés, bajo techo, sigue lloviendo continuamente, como si emulara con los cuatro años de diluvio que sumieron a Macondo en la humedad perpetua e hicieron crecer lirios en las paredes.

Alina Sánchez, directora provincial de deportes en Santiago de Cuba, explica que la demora para iniciar los trabajos se debe a la complejidad del proyecto, que incluye la restauración total de la red hidráulica, en mal estado desde antes del huracán, y abarca todo el relleno de la estructura metálica de la cubierta, pintura y la reparación de cuanto dañó Sandy”, enfatiza Alina.

Por su parte, Alexis, frente a las salas de entrenamiento —ahora vacías— añade que buena parte del equipamiento debió ser trasladado hacia otras instalaciones como el Combinado Deportivo Antonio Maceo, con el fin de evitar que las filtraciones dañen los aparatos como lo están haciendo con los tabloncillos.

Según Ileana Usuamintiaga, directora de la sala Urgellés, están en proceso de comprar los materiales necesarios y por el momento se han montado 80 metros de canales para el drenaje de la lluvia con el fin de proteger el tabloncillo central en la medida de lo posible.

“Las coordinaciones con las empresas que estarán a cargo de los trabajos se están concretando y todos coinciden en que lo primero es solucionar el problema de la cubierta”, asegura Usuamintiaga.

Desgraciadamente, los numerosos charcos de agua en el tabloncillo y las gradas hacen temer lo peor de no comenzarse lo antes posible. Además, las huellas del deterioro ya son visibles en algunos gimnasios como el de cultura física, expuestos a las inclemencias climatológicas y por filtraciones de la red hidráulica.

Todos los entrevistados coinciden en que han recibido el máximo apoyo del gobierno provincial para resolver el problema en breve y poner en funcionamiento la instalación. Sin embargo, lo cierto es que en la Urgellés aún llueve un año después de aquella noche en que Sandy devastó la ciudad.

 

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