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Símbolos patrios: Educarnos en su respeto

Foto: Heriberto González Brito

 

Todo lo que se haga por educar en el respeto a los símbolos de la patria es poco, expresa en un correo electrónico que envió a esta redacción María Emilia Garricks Barroso, luego de leer el comentario La bandera más bella que existe, publicado en Trabajadores el 20 de febrero último.

Ella coincide con otros lectores en que nuestro estandarte no se emplee como delantal o en otros usos ajenos a lo establecido en la Ley 42/1983 de los Símbolos Nacionales.

De acuerdo con su criterio, es preciso seguir dando información al respecto.

“Soy especialista de Cuadros y Capacitación en una entidad del Grupo Empresarial Azcuba, en la provincia de Villa Clara, y el pasado año cuando preparaba el plan de capacitación para el 2017, vi en el periódico Granma un artículo del doctor José Luis Toledo Santander, que decía: Los símbolos nacionales son la Patria misma. Y consideré oportuno instruir a mis trabajadores en ese tema”, escribe.

Según cuenta, una compañera la criticó, pues no creía que eso era necesario. Entre otras cosas María Emilia argumentó, que “estaba segura de que muchos no conocían o no recordaban el significado de las franjas azules y blancas, el triángulo rojo y la estrella solitaria de la bandera, la letra del himno nacional y del escudo.

“Si te fijas en los matutinos, añadió, cuando cantamos el himno algunos trabajadores no se quitan sus gorras o sus sombreros.

Pienso que es poco todo lo que se haga en un centro laboral, en una escuela o en la comunidad a favor de nuestros símbolos patrios para que no se pierdan el amor y el respeto hacia estos; los mismos que en nuestros días de estudiantes nos inculcaron los maestros”.

Otra lectora, la ingeniera Erci Zayas Madrigal, de Sancti Spíritus, expresa su desacuerdo con que la bandera cubana aparezca dibujada o pintada en gorras, pulóveres, instrumentos musicales y hasta en cascos protectores para ciclistas.

Las que identifican a Cuba resultan suficientes para distinguirnos en el mundo entero entre quienes nos conocen por nuestra historia, señala esta cubana de 74 años de edad, que enfatiza en su misiva: “Debemos, queremos y necesitamos seguir siendo cubanos ciento por ciento como nos lo sigue enseñando Fidel en el concepto de Revolución”.

Son muchas las opiniones que existen sobre el asunto. Y todos, desde nuestro pedacito, podemos hacer algo cada día porque se conozcan y respeten los símbolos patrios tal como merecen.

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