El país está en deuda con los economistas, contadores y auditores, porque a pesar de la notable insistencia discursiva de la trascendencia de su papel en la materialización de proyectos y en los destinos de la nación, no tienen aún el espacio que les corresponde y que se han ganado por su labor siempre abnegada y marcada por el conocimiento y dominio profesional. Continuar leyendo

