La anunciada ruptura de relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba, prevista para entrar en vigor con la toma de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto, trasciende el ámbito bilateral. Se inscribe en una estrategia regional de alineamiento con Washington que pretende reactivar viejas políticas de confrontación en América Latina, aunque difícilmente pueda quebrar los históricos vínculos entre dos pueblos unidos por la solidaridad y la búsqueda de la paz Continuar leyendo

