No se puede vivir sin raíces. Es más, resulta imposible construir proyectos perdurables, en los más variados ámbitos, si se desconoce el origen y las tradiciones que nos legaron aquellos quienes nos precedieron. Contrario a los vaticinios de los que se parapetan en fastuosas ganancias multimillonarias (los cuales aprecian a las transnacionales y sus presupuestos neoliberales como tema de culto) no hubo ni habrá fin de las utopías. Continuar leyendo

