La concentración es absoluta. Un paso en falso y todo se pierde. El tráfico aéreo no espera, y a la vez, varias voces surcan el cielo para orientar o alertar a las aeronaves. Grandes pantallas con infinitos trazos y micrófonos inundan la sala donde están desterrados los errores, porque un solo click o una orden dada pueden ser decisivos Continuar leyendo

