Existe una desconexión, para infortunio de millones de habitantes en el planeta, entre los discursos de numerosos mandatarios y las realidades que deben enfrentar las grandes mayorías. Dicho abismo entre intervenciones vacías, que se sustentan en exposiciones demagógicas, y el duro bregar de hombres y mujeres de cualquier latitud se acrecienta con cada nueva cumbre Continuar leyendo

